¿Cambiamos nuestra forma de ser?
Artículos para Padres

Este artículo es una explicación para los padres del cuento La que menos corre vuela. Trataremos de darle algo de profundidad a la narración y un marco teórico si fuera el caso.

En la naturaleza salvaje, donde los animales buscan su alimento desesperadamente como medio de supervivencia, la ley del más fuerte se impone. Inclusive las grandes manadas entienden que en un ataque feroz de sus depredadores, los más débiles se quedan atrás y sirven de alimento para las bestias carnívoras, y estas criaturas débiles prestan un servicio para que los más fuertes de su raza en ese momento sobrevivan.

Y en nuestra sociedad (o zoociedad?) humana estamos viviendo una época donde cada uno se preocupa por sí mismo y por nadie más; claro que hay personas que entienden el valor de la familia, y están pendientes de sus hijos, de su cónyuge, de sus padres y suegros… pero a veces se preocupan sólo por el núcleo familiar y ya no tienen en cuenta a sus vecinos, ni a sus amigos no tan cercanos.

Y entiendo que es algo natural tratar de subsistir primero uno mismo, luego su familia, y si hay oportunidad pues ayudar a los demás. Y además es natural este “egoísmo” entre comillas, y no está mal que las personas sean así, que solo velen por sus intereses sin fijarse en los demás.

Algunos dirán: “pero cómo así que no está mal ser egoístas, si el objetivo de la vida es aprender el amor al prójimo; pero preocupándose solo por sí mismos no estamos aprendiendo nada!”. Claro que es así, pero debemos tener paciencia y esperar que los otros se despierten a esta realidad. Si alguien solo vive para satisfacer sus propias necesidades y se busca una vida lujosa está perfecto, y nos enseña mucho… Esa persona está aquí viviendo con nosotros precisamente para que veamos cómo fuimos nosotros hace algún tiempo, o cómo podemos ser en un futuro.

Lo importante de una persona egoísta es su egoísmo en sí, y lo que aprendemos es a distinguir los buenos ejemplos y las buenas conductas, y nosotros tratar de ser altruistas. Ahora lo clave es saber si podemos cambiar un poco más; si yo creo que soy alguien que no soy apegado a las cosas materiales, y que me molesta ver personas egoístas, será que realmente sí soy “tan buena persona” como creo serlo?

Si yo critico a Fulanito porque no comparte sus cosas con los demás; si vivo pendiente que Menganita hace o no hace alguna obra de caridad; si estoy mirando los defectos en las demás personas, tal vez tenga en mi corazón algo de esos mismos sentimientos de Fulano y Mengana; y lo critico precisamente porque siento que están en mí, y aunque he luchado por erradicarlos aún los tengo, tal vez ocultos, enmascarados, cohibidos o reprimidos, y sin embargo los veo en los demás y rechazo a esas personas.

Es una buena manera de darnos cuenta, el criticarle a otros sus “defectos”, que tenemos un poquito de eso aún en nuestro corazón. Si yo viese a alguien avaro o tacaño, y no siento ese fastidio por su forma de ser, sino que más bien tengo ganas de ayudarlo a que cambie, y siento que debo hablarle de manera sutil para que se dé cuenta que puede vivir mejor su vida, ahí de pronto yo he superado un poco mi egoísmo y entonces creeré que voy por un buen camino en mi existir.

Cada vez que yo me doy cuenta en mí mismo de algo, si veo que tengo algún defecto o algún comportamiento que podría mejorarse y volverlo una virtud, en ese momento he cambiado mi visión de la vida, y ya no tengo la necesidad de estar pendiente de los demás para rechazar sus actos, sino atento para colaborar.

¿Qué dificultades hay cuando uno ha estado muchos años en una misma situación repetitiva, me doy cuenta de mis errores, y lucho por ser mejor persona? Pues creo que la dificultad nace en que uno se enorgullece de haber cambiado y tiene la necesidad de expresarlo, de contarlo, para que los demás sigan nuestro ejemplo. Y esto, ¿qué puede hacer en las personas? Las que más nos quieren se alegrarán; y habrá otras que tal vez no se convenzan de nuestra nueva vida.

La mayoría de gente pensamos “el que es no deja de ser”, y entonces decimos: sí, parece que ha cambiado un poco, pero seguro al cabo de unos días vuelve a ser la misma persona que antes. Y esas emociones negativas de las personas también nos afectan un poco al generarnos algo de energía en contra de nuestros cambios de personalidad y de carácter.

Hay que ser muy fuertes con nuestros cambios, pero también hay que comprender que podemos recaer en nuestros mismos errores, las pruebas que nos pone la vida para enseñarnos y demostrarnos que sí hemos logrado cambiar serán un poco más difíciles que antes, que las que tuvimos antes de tomar nuestra decisión de cambio. Si estamos dispuestos a cambiar algo, también estemos dispuestos a afrontar que algunas veces no lo logremos en el primer intento, no nos debemos decepcionar.

Si estas nuevas pruebas hacen que veamos que no fue suficiente el cambio, entonces es una gran bendición recibirlas, porque nos hará luchar con más ímpetu para ser mejores personas. Si superamos las lecciones consecutivamente entonces mejor aún porque cada vez hemos fortalecido nuestro espíritu y podemos decir que nos hemos quitado una máscara, un rol de ego, que nos separaba más de nuestra gente, y con cada prueba superada estaremos más cerca del verdadero amor al prójimo, ese que no tiene barreras autoimpuestas.

Entonces, cada vez que veamos que alguien está tratando de cambiar, apoyémoslo de corazón en su esfuerzo, mandémosle nuestra energía positiva para que progrese como persona en el Amor. Y si recae en sus errores, pues comprendámoslo entendiendo que necesitaba esa prueba para ponerle más esfuerzo en la siguiente oportunidad que se le presente de mejorar.

Estoy seguro que si todos ayudamos a las personas necesitadas, a los que están en una etapa de tortuguitas en su camino hacia el encuentro consigo mismo, y les damos esperanzas y confianza en que cada vez que se intenta y se fracasa se puede aprender de cada falla, la persona cambiará y podrá ir más rápido en su camino, y podrá volar más alto en un futuro con cada rol de ego que integre en sí mismo y en la búsqueda de la Chispa Divina que está en su interior; y entenderemos nosotros mismos que también podemos fallar pero debemos seguir con voluntad y fe en Nuestro Padre que vamos a lograr todo lo que nos propongamos de corazón.

octubre/2010

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