|
Alguien que siempre nos habla
Artículos para Padres |
|
|
Este artículo es una explicación para los padres del cuento
Los ángeles del cielo. Trataremos de darle algo de profundidad a la narración y
un marco teórico si fuera el caso.
Sentimos palabras de fortaleza y esperanza en nuestra mente… frases que se nos ocurren y nos ayudan ver nuestros problemas de otra manera; aunque no siempre les ponemos atención y entonces parece que nunca nos hablaran. Estoy convencido que tenemos siempre mínimo un ángel guardián y mínimo un espíritu guía. Y digo “mínimo” no porque algunas personas tengan más de esos seres a su lado, sino que un ángel y un espíritu guía aceptaron esa misión de colaborarnos siempre, y luego muchos otros ángeles se nos acercan cuando tenemos un problema más “especializado”, y nos colaboran al tener ellos una experiencia distinta y/o una misión con respecto a ese tipo de dificultades. En nuestra vida se nos presentan problemas, cosas malas (o que consideramos malas) nos ocurren, y la única finalidad de que nos sucedan es para que aprendamos algo en la vida, y lo tenemos que aprender solos, con nuestra experiencia propia. A veces nos parece que tenemos demasiados problemas, que son mucha carga para nosotros, entonces nuestros hermanos mayores, ángeles y espíritus guía, nos dan algunos consejitos para ayudar a comprender las Leyes de Dios, que son las leyes de la vida para acercarnos a Él. Para nosotros lidiar con nuestros problemas, empezamos siendo personas inocentes, que no conocemos las reglas de la existencia, somos como bebés con una mente limpia y sin rasgos de indiferencia ni de maldad; vamos creciendo y vamos encontrando que situaciones desagradables nos rodean, que el ambiente se vuelve hostil y empezamos a tratar de defendernos como mejor podemos. Nuestra defensa comienza por huir de las dificultades, pero luego terminamos enfrentándolas levemente, y cuando ya estamos cansados de sufrir empezamos a atacar a quienes nos hostigan y molestan. Aquí llegamos a nuestra etapa de niñez y adolescencia, y la inocencia que tuvimos al principio se convierte en ignorancia, en desconocimiento de las leyes de la vida, sentimos que actúan pero no nos damos cuenta de este hecho. También empezamos a experimentar cada vez más y más la ayuda de nuestros amigos mayores, nos dan consejos, nos sugieren estrategias, nos impulsan al aprendizaje de nuevas cosas, todo con el fin de salir del desconocimiento del verdadero mundo en el que vivimos, ese mundo que estamos llenando de violencia porque combatimos la agresión con odio y resentimientos. Pero como adolescentes somos rebeldes, solo creemos en que las cosas bien hechas son las realizadas por nosotros mismos; consideramos que nuestras ideas son las mejores y las que nos dan las soluciones, así que no le ponemos atención a los consejos de nuestros guías, y tratamos de atacar nuestros problemas transgrediendo las leyes, siendo indiferentes, siendo hostiles, y sólo preocupándonos por nuestro bienestar sin pensar en los demás, ni en la naturaleza. Estamos en esta etapa de evolución, y por eso vemos tantos problemas en nuestras familias, barrios, ciudades, países y en el planeta entero. Vamos creciendo, vamos entendiendo que el miedo, el odio, el exagerado apego por las cosas, o el excesivo desinterés por todo nuestro entorno lo único que ha hecho con nosotros es generar cada vez más y más problemas. Aquí empezamos a recordar lo que nos han tratado de decir los ángeles y los espíritus guías: comprensión y paciencia; desde siempre nos han tratado de mostrar el camino, no los habíamos oído sino hasta ahora. Ya empezamos a preocuparnos por nosotros mismos, pero en serio!. No buscamos nuestra propia felicidad únicamente sino que vemos que en el apoyo a nosotros mismos, con autoestima y respeto propios, podemos encontrar lo necesario para poder brindar de cada uno más y ayudar a la gente a nuestro alrededor. Ha sido un trabajo largo de consejería de estos hermanos mayores, les hemos puesto oídos sordos a veces, pero ya cada vez les hacemos más caso. Cuando por fin llegamos a una adultez adecuada, donde encontramos que somos importantes y que la vida ha sido dura con nosotros con el único fin de enseñarnos a querer a nuestro prójimo, en ese momento ya hemos dejado la inocencia de bebés, la ignorancia y desconocimiento de niños y adolescentes, y llegamos a la sabiduría de entender cómo funcionan las Leyes de la Vida. Empezando a ver sus métodos perfectos, empezamos a cumplir las Leyes de Dios y empezamos a ser felices, ayudamos a la gente por el único placer de estar tranquilos viendo a los demás felices y sin problemas; ahora conocemos cada vez más que hay Leyes Superiores que actúan sobre las Leyes básicas de la naturaleza y nuestras vidas, y comenzamos a vivir en función de la gente que necesita nuestra ayuda usando estas leyes superiores para que las personas puedan empezar a conocer las leyes que actúan sobre ellos. Así cuando, ya dominamos más y más cada nivel de Leyes de la Vida, tendremos la oportunidad de convertirnos en los espíritus guía y ángeles de las personas que necesiten de nuestra ayuda. Y empezaremos a vivir con estas personas sus experiencias y dolores, sus alegrías y desencantos, y les estaremos dando consejos para su mejor vivir. Algunos estarán aún bebés y serán inocentes, nos oirán pero no comprenderán. Otros serán niños y adolescentes y casi no nos escucharán por su desconocimiento e ignorancia en las Leyes. Unos ya mayores en su vida empezarán a ponernos un poco de atención, y otros tendrán total comunicación con nosotros siendo sus guías, y empezarán su propio camino angelical o de espíritus maestros y guías para los más jóvenes. Luego habrá otras etapas superiores para nuestros ángeles y guías, y obvio para nosotros después de vivir esa etapa; pero ya será tema de otro artículo. agosto/2010 |
|
|
Contáctanos:
juan.el.buho@hotmail.com
Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir únicamente el material escrito en esta página. Lo pongo a libre disposición de quien quiera leerlo y utilizarlo para los fines que considere pertinentes. |
|