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La enseñanza III: comunicar lo que se quiere expresar
Artículos para Padres |
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Lo primero sobre la enseñanza, y ya tratado anteriormente, es el afecto
entre las personas. Si yo asisto a clase, mi profesor debería sentir un
AFECTO por mí, algo impersonal como el desear que logre mis metas, o
ser amigos y que me quiera y me respete como tal; y también que yo lo
respete y vea en él a alguien que quiere ayudar a superarme en la vida.
Luego estaba la REALIDAD que cada uno siente de las cosas; tiene que ver que cada uno sabe las cosas de una manera propia y particular, y que puede ser un poco distinta a como otra gente sabe sobre el mismo tema. Como unión de estos dos aspectos está la comunicación, el lenguaje común y entendible por todos para expresar las ideas y entenderlas con el mismo significado. Una persona sorda necesitaría comunicarse con otra con su lengua de señas si están cerca, o tienen un sistema de video donde se puedan ver al tiempo. Pero no es la única manera, ellos también pueden leer lo que alguien escribe y comprender bien el lenguaje escrito, y también podrían leer los labios de su interlocutor y entender lo que esa persona les dice oralmente. Pero para todo esto hay un medio común que es el lenguaje, que es el significado de las ideas; no estamos hablando aquí de los idiomas, si alguien sólo habla inglés, podría entender claramente el concepto de “casa” si una persona de origen chino que sólo habla mandarín se la dice en su idioma y se la muestra. Serán palabras distintas en su idioma nativo, inclusive la persona sorda puede comprender qué es una casa, porque no estamos hablando de idiomas, lo que nos diferencia en cada país o región; estamos hablando de lenguaje, de conceptos, de ideas, que es lo que nos une a todos los seres humanos entre sí. Un perro bien entrenado puede entrar a una casa si el amo le dice que “entre a la casa”, y sabe que ahí tiene que ir… pero no entiende el concepto de casa, para el perro la palabra casa es el lugar a donde se refiere la persona, pero le daría igual si le dicen que entre a un almacén diciéndole las mismas palabras “entre a la casa”. Entonces debe haber un medio común para expresar lo que se quiere enseñar. La idea, o concepto, es lo común, no interesan las palabras interesan los significados. Si yo puedo expresarle en palabras el significado de lo que yo quiera enseñar, y esa persona capta el significado y lo interioriza y lo aprende, y luego puede repetirme de nuevo el mismo significado en otras palabras, hay una verdadera comunicación: el que una idea viaje entre dos o más seres y todos hayan captado la idea de la misma manera, entonces se ha comunicado la gente. Pero si yo comunico el significado de “casa”, y la otra persona entiende el significado de “almacén”, pues hay una falla en la comunicación; entonces hay que buscar el problema primero en el afecto de las personas: si yo estoy distraído cuando trataron de comunicarme “casa” pues no estoy respetando a mi instructor. Si el instructor está pensando en un “almacén” cuando quiere decir “casa” pues entonces el problema del afecto y respeto por mí es de mi profesor. Otra manera de una falla en la comunicación es la realidad que quiero expresar, si voy a explicar física cuántica, y sólo he leído un par de páginas sobre el tema, pues no hay una “realidad” que yo pueda enseñar; o también la realidad nace en la persona que reciba la instrucción, si es una persona que escasamente tiene alguna idea de la física tradicional, y menos si es un niño en sus primeros años de colegio, pues no podrá formarse ninguna “realidad” sobre el tema cuántico. Por último, un fallo en la comunicación puede venir de la comunicación como tal, el no saberle expresar la idea a la otra persona. Si yo crecí en una casa con 2 habitaciones, y la otra persona vivió desde recién nacido en una casa con 20 habitaciones, el que la primera persona le diga “casa grande” a una casa que tenga 10 habitaciones NO será comprendido así tal cual por el que vivió en la de 20 cuartos!... esta persona pensará que la casa es pequeña, aunque claramente no tan pequeña como una casa con 2 habitaciones. Técnicamente no es error de la persona que vivió en la casa de 2 habitaciones decir que la de 10 es grande, pero no “comunicó” el sentido de casa grande a su interlocutor. Entonces para la enseñanza hay tres factores críticos: el afecto entre las personas, la realidad que cada uno percibe, y la comunicación de la idea y el sentido y significado que se le da a cada concepto. Si están los tres, habrá una buena enseñanza, entendiendo también que un buen maestro es capaz de aprender de todos y cada uno de sus alumnos. Si alguno cree que otra persona no puede enseñarle algo, le falta todo por aprender. Nota sobre este artículo: Basado en las enseñanzas de L. Ronald Hubbard, en su triángulo ARC, donde explica los principios de las verdaderas relaciones humanas. HUBBARD, L. Ronald. Manual de Scientology. En : Los componentes de la comprensión. [En línea]. Disponible en http://spanish.scientologyhandbook.org/sh3_1a.htm |
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