La enseñanza I: el afecto entre las personas
Artículos para Padres

Hay algunas maneras en que la gente entiende más rápido las cosas: unas mediante estar atentos a lo que otras personas le dicen e incorporándolo a su mente; otras aprenden mirando las cosas y situaciones a su alrededor, se hacen una imagen mental de ellas y comprenden su significado; finalmente, hay otras que se les facilita el aprender mediante la manipulación del conocimiento, pueden escucharlo pero lo necesitan ver escrito y toman nota para luego repasarlo, pueden observar algo y para comprender su funcionamiento hacen un modelo a escala, o directamente tienen que tocarlo, usarlo, desarmarlo y luego volver a juntar sus piezas.

No hay una forma correcta o incorrecta de aprender, sino que cada uno lo logra de cierta manera, o conjugando las opciones antes descritas. Pero hay algo en común en todo esto y tiene que ver con el afecto, la realidad y cómo entendemos esa realidad, y la comunicación que se maneja entre las personas. Imagino que nadie puede enseñarle a otro algo que esa persona no quiera aprender; entonces primero se tiene que haber un común acuerdo entre dos o más personas que decidan obtener conocimiento en algún asunto de la vida.

Si yo quiero que un carpintero o ebanista me enseñe a hacer muebles finos, primero tengo que permitir que él sea quien me guíe, y él tener las ganas de enseñarme para así obtener ambos el resultado deseado: un mueble fino. Si alguno de estos dos personajes, el ebanista o el aprendiz, no tiene la voluntad, pues el mueble que haga finalmente el estudiante será un mueble, pero no será fino, estará regularmente hecho y aunque cumpla su función, pues no será de la mejor calidad.

Así que el primer paso pueda ser que el profesor o maestro tenga un sentimiento de estima o afecto hacia su estudiante, amor impersonal, desear que al estudiante le vaya bien en todos sus aspectos de la vida; si el profesor se vuelve amigo de su estudiante, este paso se facilita aún más; una buena amistad permitirá que ambos aprendan cada uno del otro. Igual sucede con el alumno: creer en el profesor, saber que dará lo mejor de sí y todo su conocimiento, y confiar en las enseñanzas del maestro hará que entre ambos aprendan más sobre el tema y se obtengan mejores resultados.

Entonces nosotros como instructores o como alumnos deberíamos dar un poco de cada uno por conocer y apreciar a nuestros alumnos o profesores, tendremos una mayor facilidad para recibir la información que nos conduzca al conocimiento de cada tema. Pero esto no es el único punto, hay más: entender la realidad, y poderla comunicar o expresar inequívocamente.


Nota sobre este artículo: Basado en las enseñanzas de L. Ronald Hubbard, en su triángulo ARC, donde explica los principios de las verdaderas relaciones humanas.
HUBBARD, L. Ronald. Manual de Scientology. En : Los componentes de la comprensión. [En línea]. Disponible en http://spanish.scientologyhandbook.org/sh3_1a.htm

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