En bus hacia el colegio
Lista de historias

Mi colegio quedaba al otro lado de la ciudad; al principio había una ruta escolar que nos llevaba, luego ya no volvió hasta tan lejos… alguien dijo: ‘soy pobre y vivo lejos’, sin embargo yo fui muy feliz; aunque madrugaba más, contento me iba en un bus urbano y conocí muchas cosas y mucha gente… y tengo algunas historias!

Subirse en un bus lleno, hasta la puerta, hace que te empujen para meterte adentro… las mamás por seguridad de nosotros nos introducen a la fuerza hasta quedar atrapados entre la registradora, pero no antes o después de ella: he quedado adentro, entre las barras de metal!... Ahí se nota que las mamás sí tienen mucha fuerza para sacar a los hijos adelante… en este caso, mucha fuerza para meterte atrás del bus!

Aunque a veces el autobús venía medio vacío; todo el mundo cuando se sube al vehículo con puestos se ríe… sonreímos por la buena suerte… Vemos a la gente que se amontona por entrar rápido y sentarse por fin una vez al mes!; y algunos disfrutan tanto estar sentados que se duermen; así que puedes verlos cabeceando cuando el bus frena o arranca; de lado a lado golpeándose la cabeza contra la ventana… pero igual contentos porque pueden dormitar un ratito más. Qué rico!

Irse sentado es chévere, pero por lo general me iba de pie; era bajito y estaba agarrado de las manijas de los asientos; nunca faltó la señora despeinada que movía tanto la cabeza que a veces quedaba enredada su melena entre mis manos, y en la siguiente cabeceada obtenía un jalón de mechas, que la hacía gritar… Jajaja… luego uno se gana un regaño aunque sabiendo que la culpable era ella por no recogerse el cabello, o por lo menos debió tratar de estar despierta. Nos convertimos los niños en el terror de las mujeres greñudas que duermen en los buses.

Cuando se recogen pasajeros, los que esperan en la calle salen corriendo detrás del bus hasta que se detiene, y siempre es lejos porque va rapidísimo por lo que llaman ‘la guerra del centavo’; el conductor tiene que pagar una cantidad fija de dinero al dueño del bus, y lo que les sobre es para ellos; entonces entre varios buses empiezan las competencias por recoger más pasajeros, por lo cual van más de prisa. Es entendible que corran porque necesitan ganar su sustento, pero hay que manejar con prudencia para llegar a salvo a nuestro destino.

A los conductores les gustaba poner calcomanías o pegatinas con diversos mensajes chistosos: “Si su hija sufre y llora, es por un chofer, señora”… Qué pensará la suegra? que el conductor la trata a las patadas a su pobre hija. Otro más decía: “El dinero no da felicidad, pero prefiero llorar en un Ferrari”; bueno, a mí de niño nunca me alcanzó sino para llorar en Ford, Dogde, Chevrolet… no es que tuviéramos tres carros, eran las marcas de los buses en que me tocaba irme al cole.

Y los mensajes más frecuentes en calcomanía estaban en la puerta de salida: “Timbre una vez…”, y más abajo otro: “Siga timbrando y lo sigo llevando”; los pasajeros se pegaban al timbre cuando el chofer no les paraba, y le gritaban y empezaban los ‘madrazos’ (así se les dice en Colombia a las ofensas verbales cuando se refieren en horribles términos a la mamá de la persona a la que se ofende); obvio no está bien tratar mal a las personas, pero el pasajero que va de afán, pues se molesta que no le dejen bajar en su paradero y lo hagan caminar varias cuadras de vuelta.

También hay pasajeros abusivos, hombres que se suben al bus, y empiezan a tocar a las niñas o a mujeres; debemos respetar a nuestros semejantes, y también las mujeres deben tener la fortaleza de no permitir que les suceda, no deben quedarse calladas, en cambio sí advertir a los demás pasajeros que ese tipo se propasó con ellas; eso también es dignidad: no permitir que te hagan lo que tú no les harías a otros.

Pero como no todo es malo, el ir en un bus lleno también aumenta la cantidad de paciencia que debemos tener con las personas; no enojarnos si nos empujan, que es normal con el bus abarrotado de gente; dar espacio adecuado para las personas que entran o salen, tratando de estorbar lo menos posible; y se aprende a tener sencillos actos de cortesía como ceder la silla a adultos mayores, señoras embarazadas, personas con alguna limitación física, o con lesiones que le impidan estar cómodas de pie. Así empezamos a servir a nuestro prójimo, con estos pequeños actos, y cuando seamos grandes, así crecerán nuestros actos de bondad.

Las tareas; ni para qué contamos la dificultad de hacer las tareas en el bus en movimiento; si no las hicimos en casa la noche anterior, pues siempre buscamos la oportunidad de tratar de hacerlas en el bus. Igual nos van a quedar mal hechas, primero no podremos encontrar un sitio cómodo para escribir, si estamos sentados, las letras nos quedarán chuecas, montadas, ilegibles; el profe se da cuenta rápidamente que resolvimos la tarea en el bus, con la consiguiente mala nota… La solución es ser más responsables y hacerlas en nuestra casa.

Ya llegando a nuestro colegio, la bajada también es difícil a veces… si el bus está aún con gente, pues le pedimos a alguien alto que por favor timbre, ahora volvemos al problema que el conductor nos lleve algunas cuadras… Pero lo realmente grave es que estemos solos y no alcancemos el bendito timbre; nos subimos en las sillas para oprimir el botón, y fijo el conductor tuvo que frenar y nos caemos al piso; pero seguro nunca frena bruscamente cuando alguien nos ayuda, sólo cuando estamos subidos en la silla… a eso le llaman “Ley de Murphy”: si algo puede salir mal, seguro saldrá mal… Gracias a Dios, de niños somos fuertes, y los moretones o chichones se curan rápido.

Ya cuando estamos al frente del colegio, después de un gran viaje en ese bus lleno de gente, nos decimos a nosotros mismos: “Ay, se me olvidó pagar el pasaje al conductor!” Y nos echamos a reír y a pensar qué vamos a comer ese día con el dinero que nos sobró!

mayo/2009

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El bus del colegio
El Bus del colegio (1)




En el paradero
En el paradero subiendo gente (2)




Dormido
Y hasta se duermen de pie (3)




Si sigue timbrando...
Si sigue timbrando... (4)




Pasajeros enlatados
Pasajeros enlatados (5)

Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://strengthfortoday.wordpress.com/2009/08/07/the-wheels-on-the-bus-and-a-few-homeschool-freebies/
(2) http://petroleoaldia.blogspot.com/2008_06_01_archive.html
(3) http://blog.chepecentro.com/2008/07/cosas-que-se-pueden-hacer-en-un-bus.html
(4) http://elcampanazo.wordpress.com/2010/02/02/reorganizacion-del-transporte-publico-en-bogota/
(5) http://trinidadbucentaure.blogspot.com/2009_05_01_archive.html

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.