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Cómo recibir las enseñanzas
Lista de historias |
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Los domingos mucha gente va a escuchar la Palabra de Dios; algunos van a las iglesias
católicas, otros a las que llamamos iglesias cristianas, evangélicas, protestantes,
etc.; y, bueno, quienes tienen otras creencias van a sus respectivos cultos y ceremonias
judías, islámicas, budistas, hinduístas, etc.;
inclusive algunos no lo hacen los domingos sino los sábados.
Cada persona tiene la libertad de elegir a quién escucha las enseñanzas de su religión, o de su culto; inclusive de decidir que no cree en Dios. Y cada uno tiene razón al elegir lo que vea más conveniente para sí mismo y para su familia. Luego los hijos pueden decidir si siguen con las enseñanzas de sus padres y van a la misma congregación, o deciden cambiar; y todo esto también está perfecto; no hay problema en cambiar sus creencias, la forma en cómo se atienden las enseñanzas de Dios. Pero me parece adecuado decir que lo más importante, no interesa quién lo diga, si el sacerdote, el pastor, el rabino, el imán, o quien oficie o dirija la ceremonia a la que se asiste, lo clave es poner atención a lo que nos dicen, y saber decidir si es adecuado o no, y tomarlo y ponerlo en práctica con equilibrio. Para poner cuidado a lo que vamos a escuchar, primero tenemos que concentrarnos un poquito, entrar al recinto antes de que comience la plática, y reflexionar o pensar sobre lo que vamos a escuchar; tener fe en Dios, y que las enseñanzas que nos darán nos servirán para ayudarnos primero a nosotros mismos, y luego cada uno poder ayudar a nuestros familiares, amigos, y hasta a personas que no conocemos. Una vez comienza la ceremonia respetar a todos quienes están a nuestro alrededor y dejarlos poner atención, y estar pendientes de lo que escuchamos. Tenemos que empezar a decidir qué textos o qué frases nos sirven más para ayudarnos con algún problema que tengamos, o para empezar a comportarnos de una mejor manera con nuestro prójimo. Debemos mirar qué cosas, palabras o frases puede ser que no entendamos, y al final tratar de que nos expliquen qué se quiso decir. No vayamos y nos quedemos con dudas, no dará frutos la enseñanza si algo no quedó claro. Si todo lo que nos dijeron lo entendemos correctamente, podemos decidir también qué nos parece que no sirve para ayudar a nuestra familia y amigos; aunque la persona que dirige la ceremonia tenga más experiencia y más estudio que nosotros, si algo no nos parece que esté bien, pues podríamos decidir no hacerle caso; por ejemplo si nos dicen que es obligación dar una gran parte del sueldo de nuestros padres para el sostenimiento de esa congregación, pues no parece tan buena idea; lo más lógico sería que cada uno aporte sólo lo que pueda, o lo que se quiera; es decir, que sea voluntaria la colaboración, y no obligatoria. Al finalizar la ceremonia volver a hacer una reflexión general de todo lo que escuchamos, y estar dispuestos a compartir este nuevo conocimiento, estas enseñanzas que recibimos, con la gente que queremos y que apreciamos. No debemos quedarnos con la información que nos parezca importante compartir con quienes no van a la ceremonia a la cual asistimos; tenemos que hablar con nuestros amigos sobre las cosas buenas que escuchamos, y escucharlos a ellos sobre lo que oyeron en sus respectivas congregaciones o ceremonias. Finalmente, al empezar a compartir lo que nos enseñan, debemos hacer un esfuerzo personal por ayudar, por servir, a cada uno de nuestros conocidos con base en lo que hemos aprendido. Recordemos que “hacer el bien, aunque sea un pequeño bien, está bien!”; no es tan necesario hacer cosas grandes, empecemos con cosas sencillas, saludando a las personas, despidiéndose, agradeciéndoles cuando nos hacen un favor, cediéndole la silla a los adultos mayores o a las señoras embarazadas. Esos son pequeñas bondades que nos hará sentir felices a nosotros mismos también. Luego, mientras más experiencia vayamos ganando con estas pequeñas acciones, podemos hacer cosas cada vez más grandes; por ejemplo ayudar a mantener limpio el planeta; estudiar carreras en el campo de la salud que ayuden a las personas; o ser ingenieros y crear nuevas máquinas y herramientas que no contaminen; o convertirnos en músicos y artistas que nos muestren la belleza de las personas y del medio ambiente; al final veremos que seremos felices ayudando a toda la gente, animales y plantas de este mundo. Así que cada vez que asistimos a una ceremonia religiosa vayamos con la esperanza y fe de que vamos a aprender muchas cosas que nos harán mejores personas, y que podremos ayudar a todos a nuestro alrededor. Julio/2008 |
Misa Católica (1)
Culto cristiano protestante (2)
Ceremonia judía (3)
Ceremonia musulmana (4)
Ceremonia budista (5) |
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