El alma de los animales
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Cuando un niño quiere a su mascota es porque algo dentro lo lleva o lo guía a dar de sí mismo por el bien de ese animalito que le hace compañía. Es un amor que se tiene hacia este ser que nos brinda afecto, cariño y muchísimos momentos de felicidad; y por lo general, el perris, el gato, la tortuga, o ese animalito que nos hace compañía también siente por nosotros el mismo sentimiento que le damos.

Por qué pasa esto? pues porque también tienen un alma… el alma es esa energía que nos da la vida; alma llamamos al espíritu que cada uno tenemos en nuestro interior que piensa y nos hace actuar a favor de los demás, es lo que hace que tengamos sentimientos de amor, cariño, amistad, agradecimiento… También lo que nos hace actuar algunas veces de forma equivocada…

Y los animales tienen un alma similar; similar significa que es parecida pero que no es igual al alma de los niños, ni del ser humano en general; nosotros podemos pensar, podemos tomar decisiones con base en nuestros recuerdos y sentimientos, pero los animalitos no; ellos actúan con algunos recuerdos, pero que no los pueden controlar para crear ideas, ni palabras… lo que se almacena en el alma de una mascota como recuerdo es el cariño que sentimos hacia ellos, y que ellos nos demuestran con sus ganas de jugar con nosotros; si nosotros los alimentamos, ellos a cambio nos dan su compañía; pero si los tratamos mal, o alguien los ha tratado mal, pues ellos recuerdan ese dolor que le han causado, y no son cariñosos por esa razón.

Ellos no actúan de una manera u otra por voluntad propia de ellos, actúan según cómo les han enseñado a comportarse: cuando un caballo en un circo, por ejemplo, hace piruetas, y salta y carga otros animales, y ellos también colaboran en un show, es porque los han enseñado a hacer todo eso y lo hacen a cambio de recibir comida, o de no recibir un castigo; ellos recuerdan por ejemplo que si se levantan en dos patas, pues recibirán como premio una galleta de avena, pero que si no se levantan pueda ser que los golpeen con un palo… y por eso hacen ese tipo de gracias, pero no es voluntad propia de ellos, sino el recuerdo del premio o el castigo que puedan recibir.

Entonces, así como nosotros tratemos a los animales domésticos (que son los que viven en nuestras casas o fincas haciéndonos compañía o en los trabajos de la granja) ellos nos tratarán a nosotros, porque su alma recordará cómo hemos sido con ellos. El alma de cualquier animal o de algún niño no es buena ni mala por naturaleza… es neutra, que significa que aunque tiene sentimientos, actúa bien o mal según lo que le van enseñando; o actúan como lo van tratando sus padres, en caso de los niños, y sus dueños en caso de los animalitos. Ya cuando los niños crecen, los sentimientos de bondad o de maldad son los que fueron aprendidos durante la niñez, y es responsabilidad del joven modelarlos hacia un sentimiento de bondad, de dar amor a los demás; así que el truco es entender que hacer el bien es la razón por la cual estamos en este planeta, y que amando y respetando a todos los seres a nuestro alrededor, y a nuestras mascotas, seremos más felices y nuestros animales se comportarán igual con nosotros.

Marzo/2008

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Perris
Un perris (1)


Gatito
Un gatito (2)


Tortuga
Una tortuguita (3)


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Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://diguana.wordpress.com/2008/04/26/%C2%BFque-clase-de-universitario-eres/
(2) http://www.grupogenova.net/Moncan/V20/ConsejosElijeMascota.asp
(3) http://gambusimillet.wordpress.com/2010/04/09/sense-paraules/

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.