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El perico y la paloma
Lista de fábulas |
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Vivía el Periquito en una rama de un árbol delgado y feo hablando mal de todos los que
pasaban cerca de él. Sus palabras estaban cargadas de mentiras y falsedad; llenaba con
chismes las reuniones de los animales del bosque, y a todos hacía sentir muy mal con
algunas groserías que acompañaban cada frase que decía.
Una blanca Paloma, venida de otras tierras, cuando oyó las barbaridades que el Perico gritaba a todo pulmón lo detuvo y le explicó los problemas de hablar mal de quienes nos rodean: ¿Qué sucede si tú recoges mugre y polvo y lo esparces en la casa de tus vecinos? Pues ensucias su habitación, se llenan de mugre ellos, y van a quedar muy tristes. Pero también te vas a llenar de esa mugre tú, y la vas a cargar contigo, y alguna parte quedará también en tu propio nido. Así sucede con las palabras mal dichas, o las que se expresan con odio, o las que no son verdad sobre alguien: a quienes se las dirigiste le llenas el entorno de mala energía, de tristeza, se van a sentir mal e intranquilos. Pero más importante, tú te cargarás también de esa mala vibración, estarás algunas veces triste, otras enojado, y seguirás diciendo malas palabras a causa de este enojo al que no le encontrarás una razón; y tu casa, tu árbol, se pondrán feos y grises, y estarás solitario porque nadie se acercará a ti por ser como eres. El Perico escuchó esto y empezó a darse cuenta que la Palomita sí tenía razón, y miró su nido feo y casi desbaratado, su árbol casi sin hojas y el verdor había desaparecido, y su apariencia física cayéndosele las plumas y se aspecto sucio y descuidado. La Paloma siguió con sus explicaciones: Cuando se habla mal de alguien porque se piensa que ese ser tiene ese defecto, o tiene esos feos sentimientos o comete esas malas acciones, además estarás dándole más fuerza negativa para que siga con esos defectos y continuará con esa forma de ser. También sucede que si piensas que alguien es malo, así no lo sea, esas palabras lo tentarán para que empiece actuar mal y se puede convertir en aquello que habías dicho falsamente. Y el Periquito se acordó que alguna vez hablaron mal de él, y le decían falsamente que era un grosero, y que solo le gustaba ofender a las personas; y ahora efectivamente se había vuelto de esta manera porque antes él sí molestaba un poco, pero ya se había convertido en un ser ofensivo. Entonces el Periquito entendió que las malas palabras, los chismes, las mentiras y las ofensas, hieren de manera física y emocional a quien las recibe, y además quien las expresa también le llega esa energía negativa de sí mismo y de los demás. De tal manera que desde ahora en adelante se excusaría con quienes ofendió, y les enviaría pensamientos positivos de crecimiento y felicidad en su vida. Noviembre/2010 |
El perico (1)
La palomita (2) |
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