El perro y el gato
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Estaba un Gatito jugando con una pelota de caucho de uno de los niños de la granja, muy entretenido y divertido la estaba pasando; en ellas llegó un Perrito y trató de llevarse la pelota porque creía que era suya, ya que el niño jugaba a tirarla y para que el perro la trajera y se la volvieran a botar.

El Gato le preguntó la razón por la cual no lo dejaba jugar en paz, si no estaba molestando a nadie; el Perro contestó que era su pelota, y que tenía que dejarla quieta así nadie la estuviera utilizando. El Gatito pensó que era una injusticia ya que todo lo que había en la granja era para el uso común de todos los animales; le dijo al perro que hicieran una encuesta con los otros animales para saber quién tenía derecho de jugar con la pelota.

El Perro estuvo de acuerdo rápidamente porque pensó que como todos sabían que él era quien más jugaba con ella, pues iba a tener la mayor cantidad de votos. Entonces se fueron y le preguntaron a la vaca; la vaquita, antes de votar, dijo que su leche se la daba a sus terneritos y que también tomaban todos los otros animales; así que si su leche era para todos, la pelota era también para todos.

Ambos Gato y Perro se asombraron de la respuesta porque esperaban que se dijera cuál de ellos podía jugar con la pelota, así que no contaron el voto de la vaquita y se fueron a preguntarle a la oveja; ésta dijo que la pelota era de todos, así como su lana se le quitaba una vez al año y con ella hacían prendas para toda la familia humana, y también para tejer otras cosas que utilizaban todos en la finca.

Otra vez el gato y el perro no contaron el voto como válido, fueron donde las gallinas, caballos, cerditos, y encontraron las mismas explicaciones; pero estaban tan desesperados por tener un ganador que se fueron a donde otro animal que creyeron que no daba algo de sí para toda la granja.

Al preguntarle al canario de quién era la pelota, el canarito dijo que como todos en la granja disfrutaban de su melodioso canto, la pelota podrían compartirla entre todos sin ser propiedad de nadie, así como nadie tenía propiedad sobre su voz y sus canciones y tonadas que compartía con todos alegremente.

Definitivamente ni el Perro ni el Gato iban a quedar contentos con esta respuesta y decidieron preguntarle al primer animal que no fuera de la granja, y que les dijera por fin quién de los dos se quedaba con la pelota. Pasó un pato volando, le gritaron que se detuviera un momento para sacarlos de su incógnita de quién debería jugar con la pelota.

El pato bajó, les escuchó la pregunta y les dijo: Quien sea el creador y dueño esta pelota es el que puede jugar con ella!... y como todos somos propietarios de ella, entonces Uds. dos jueguen con ella juntos y no pierdan más tiempo preguntando porque la respuesta está dentro de sí mismos… Y el pato voló lleno de alegría sabiendo que ambos entenderían…

Perro y Gato se quedaron pensando de quién es la pelota y creyeron que del niño de la granja, pero si él no la fabricó entonces no era el verdadero dueño; pensaron en el caucho con el que se hizo la bola salió de un árbol, que entonces el árbol sería el dueño de la pelota; pero como de esos árboles no había en la granja, entonces no tendría dueño.

El Gato dijo que realmente quienes la fabricaron fueron los hombres en la ciudad, que procesaron el caucho. El Perro dijo que hubo alguien mucho antes de los trabajadores de la ciudad que tuvo la idea de hacer pelotas, entonces que ese fue quien realmente la inventó y sería el dueño.

El Gato no estaba convencido que fuera un hombre quien creó la pelota, porque finalmente quién le dio la idea al hombre de hacerla esférica?, pues entonces sería Dios que creó un universo con muchas cosas circulares y redondas, así que Nuestro Padre fue de quien nació la idea original de la pelota.

Y el Perro entonces descubrió algo, que ya sabía pero que no había tenido en cuenta: Dios está dentro de cada uno de ellos, está dentro del hombre y da un pedacito de su energía para la vida de los seres humanos, entre ellos los empleados de la fábrica; y también está dentro del árbol del cual se sacó el caucho, y supo que también Dios estaba dentro de cada animal de la granja, y dentro de cada cosa del universo que Él creó; así que como Nuestro Padre la creó, y tenemos un poquito de Él cada uno, entonces también todos éramos dueños de la pelota, de las granjas, del planeta, y dueños de todo lo que observamos.

Perro y Gato felices con esta gran respuesta decidieron jugar ambos con la pelota y cada vez que alguien quería jugar con ella también tenía derecho; descubrieron era más divertido jugar entre varios que jugar uno sólo. Así que el Gato dijo: como todos somos los dueños debemos cuidar esta pelota, pero también el prado donde jugamos, y cuidar los árboles de donde se saca el caucho, y todos los vegetales, los ríos y mares, y el planeta entero; porque Dios está en todos nosotros y así es que también amamos a Dios, utilizando y cuidando su creación.

Diciembre/2008

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El gatito
El gatito de la granja (1)


Perrito
El perrito de la pelota (2)


Animales de la granja
Los animales de la granja (3)


El pato
Un pato inteligente (4)


Gato y Perro
Gato y Perro felices amigos (5)


Una granjita
Una granjita (6)



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Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://www.infojardin.com/galeria/showphoto.php?photo=63695
(2) http://www.taringa.net/posts/mascotas/2668617/Los-perros-mas-lindos,-los-mejores-amigos-del-hombre.html
(3) http://www.1de3.com/2006/09/16/kikirimiaus-2/
(4) http://uicticuic.wordpress.com/2010/03/02/coneixem-alguns-animals-de-la-granja-i-els-seus-sons/gallo11-4/
(5) http://www.leycank9.com/nare/alimentacion.html
(6) http://www.omerique.net/polavide/rec_polavide09010/granja_1_ciclo/index.html

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.