Las hormigas de la esperanza
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Había dos colonias de hormigas cercanas entre ellas; cada una estaba buscando su alimento en lugares diferentes del bosque, pero un día una creciente del río impidió que las hormigas rojas obtuvieran su alimento donde siempre lo encontraban.

Decidieron las hormigas afectadas por la inundación ir al sitio donde la colonia vecina de hormigas cafés obtenía su comida y materiales; y cuando llegaron para recolectarlo, fueron atacadas ferozmente por las hormigas que se creían dueñas de ese territorio.

Los dirigentes de ambos hormigueros decidieron reunirse para arreglar esta situación, y mandaron a sus jefes y representantes a una zona neutral donde pudieran hablar para aclarar los problemas que se tenían con la recolección de la comida.

Un representante de la colonia de rojas, que había sufrido la inundación, al preguntar por la causa de haber sido atacados sus obreros recolectores recibió la respuesta de las hormigas cafés que esa parte del bosque era de su propiedad, y que no iban a aceptar intrusos, y tampoco permitirían que les invadieran su territorio.

Las hormigas rojas trataron de explicar que iba a ser una situación temporal mientras el río bajaba su caudal, y luego ya no irían a esa parte del bosque por su alimento; pero las cafés se negaron a las razones de las hormigas afectadas por la creciente, y les advirtieron que si las rojas entraban a su territorio, iban a ser atacadas con más fuerza para evitar la invasión y robo de comida.

En ese momento, la hormiga roja Reina, teniendo una sonrisa en su cara, aceptó no pasar por la parte del bosque donde tomaban su alimentos las cafés, y pidió excusas a sus representantes y solicitó a todos marcharse en paz, con la promesa de algún día compartir su alimento si las cafés llegaran a necesitarlo.

Algunos delegados de la colonia roja no entendían por qué su reina había cedido tan fácilmente ante las negativas de las cafés, y que adicionalmente estaba feliz sin haber logrado nada. A lo que la reina roja les contestó llena de alegría:

Tuve la imagen, el presentimiento, que con la inundación que tuvimos la tierra del bosque será aún más fértil, este año pasaremos un poco de incomodidad, pero de ahora en adelante los árboles crecerán más verdes, habrán más retoños en las plantas, más especies de insectos llegarán con este renacer de la vegetación, y habrá más comida y de mejor sabor para todos.

Y la hormiguita roja más anciana complementó: Dios ha creado la naturaleza de manera tan sabia, que en cada problema que se presenta, hay un resultado que a la larga mejora el estado anterior de las cosas; y esta inundación sólo nos enseña a esperar una mayor armonía en la tierra que se abonará con todo el material que trajo el río, y dará mejores terrenos para todo el bosque. Tengamos fe en que Nuestro Padre no nos abandona, sino que nos da esperanza para el futuro.

Noviembre/2008

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Hormiguita
Hormiguita (1)




Hormiga cargando
Hormiga cargando mucho peso (2)




Hormigas trabajando
Hormiguitas recolectando alimento (3)

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Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://virtual.uniguajira.edu.co/aippia/mod/forum/discuss.php?d=6
(2) http://ppcortao.blogia.com/2008/051502-la-piedra-y-la-hormiga-una-fabula-.php
(3) http://www.ecuadorciencia.org/noticias.asp?id=5974&fc=20081120

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.