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El delfín y su mamá
Lista de fábulas |
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Estaban varios delfines saltando en sobre las olas del mar, lo hacían divirtiéndose y
compitiendo por saber quién subía más alto; eran muy felices y todos buscaban las mejores
acrobacias para llegar cada vez más cerca del cielo…
Un Delfín joven le preguntó a su mamá la razón por la cual ellos necesitaban salir a respirar aire a la superficie, y no se parecían a los peces que podían quedarse bajo el agua sin necesitar el oxígeno de la atmósfera. La Mamá le contestó con cariño que así son las reglas de la naturaleza; que Dios, en su infinita sabiduría, había dado ciertas leyes con respecto a la forma en que el universo y sus habitantes deberían vivir sus vidas, así que para cada animalito había una manera distinta de impulsar y mantener su existencia, y que también habían leyes para los planetas y las estrellas, y todo lo que pudiéramos ver a nuestro alrededor, hasta los granos de arena y lo invisible para nuestros ojos. El Delfín le pidió que le explicara un poco más sobre este tema, ya que no lo había comprendido muy bien, a lo que la Mamá le relató: - Nuestro Padre decidió que iba crear el universo y sus habitantes a su imagen y semejanza, lo que quiere decir que les daría una inteligencia y la capacidad de amar y ayudarse entre todos, pero que también serían libres de elegir lo que quisieran ser con sus vidas; y para esto creó todo tipo de seres que pueden habitar en distintos ambientes de la naturaleza. Habría desde animales microscópicos (los muy pequeños) acuáticos y terrestres, hasta gigantescas ballenas, también plantas que sólo pudieran vivir en el agua, y otras sobre la superficie seca del planeta, y que tendrían una forma distinta de alimentarse y crecer; y que los animales también comerían diferentes tipos de cosas, inclusive plantas y otros animales, para sobrevivir. Y que en algunos planetas podría haber vida, y en otros no; y que las estrellas nos darían energía y los planetas girarían en torno a ellas; y se formarían galaxias juntando millones de estrellas… Y el pequeño Delfín preguntó: - Entonces por favor explícame qué tiene todo esto con que yo tenga que respirar aire de la atmósfera, y los peces no necesiten salir a la superficie, porque pueden recoger el oxígeno estando sumergidos en el agua?; por qué no me creó Dios para poder respirar también bajo el agua? La Mamá siguió con su explicación tiernamente: - Precisamente por las reglas que Dios nos dio, nos ha dado ciertas ventajas a nosotros como poder saltar fuera del agua, poder hacer trucos, y estar en contacto con el mundo exterior tenemos esta capacidad de respirar aire, aunque los peces también respiran del mismo oxígeno que nosotros, sino que lo toman del aire que queda entre las gotas de agua. Y con las reglas precisas que da Nuestro Padre todos los seres podremos vivir: por ejemplo cuando saltas hacia el cielo, siempre vuelves a caer en el agua, porque hay una ley de gravedad que hace que todo lo que suba vuelva a caer; y esa regla también es válida para el oxígeno que respiramos, así que este oxígeno que hay en el viento puede descender al agua y mezclarse ahí. Hay muchas más reglas como la del movimiento de rotación del planeta, donde hay día y noche, también se mueve el mar, y se crean corrientes de agua, que transportan oxígeno y alimento hacia arriba y hacia abajo en las profundidades, y de un lado a otro del océano. Así que Dios crea unas leyes, unas reglas, para que pueda haber vida, y si hay equilibrio y balance cumpliendo esos mandatos divinos todos podremos vivir felices; y nos da una regla de libertad para hacer lo que deseemos, y con esa libertad podemos amar a nuestros semejantes, o sea a todos los seres vivos. Pero que también con la libertad que nos da Nuestro Padre, si queremos también podemos destruir esa vida que Él ha creado; y esto pasa cuando no amamos a los demás, o cuando rompemos el equilibrio de sus reglas, de su justicia. Así que creó unas leyes y cada uno de nosotros decide si las cumple o las rompe. Y el joven Delfín comprendió algo en su corazón y le dijo feliz a su Mamá: - Si con amor cumplimos las leyes naturales de Dios y siempre elegimos hacer lo correcto, podemos entrar en contacto con Nuestro Padre, porque al respetar y querer a los demás, conociendo y cumpliendo las leyes de la vida que creó, nos acercaremos cada vez más a Él porque es Él es Amor. Noviembre/2008 |
Delfines saltando (1)
El Delfín y su Mamá (2)
Un delfín sonriente (3)
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La mamá y su delfín (5) |
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