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El borreguito y el caballo
Lista de fábulas |
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Había un borreguito de pocos meses de nacido, y quería salir a conocer el mundo, estaba
aburrido de estar en la granja, con tantas rejas, y que no quería seguir ahí como si
estuviera preso, necesitaba encontrar la Libertad. Le dijo a su mamá oveja que se iba,
y la ovejita madre que sabía que su borreguito necesitaba buscar esa libertad, le dio
permiso de ir, y le contó un secreto…
El borreguito al escuchar tal secreto quedó asombrado por lo que le había dicho la mamá oveja; no lo comprendió muy bien, pero de todas maneras quiso irse, así que comió bastante, tomo agua y salió a recorrer el mundo, a buscar un camino que le diera la felicidad y libertad que creía que existían lejos de esa granja. Caminó varios días, por los senderos que los hombres construyeron, comía y descansaba en los prados verdes cerca a las charcas y quebradas. Al cabo del tiempo llegó a una intersección de varios caminos, eran demasiadas vías para elegir, y no supo cuál seguir; en ese instante por uno de los caminos llegó un caballo grande y fuerte, y lo saludó amablemente. El caballo se detuvo y le dijo: acompáñame, vamos a buscar tu libertad… El borreguito no entendió por qué el caballo sabía que estaba buscando la libertad, y el caballito le contestó que él también estaba buscando ese camino, llevaba muchos años haciéndolo, y que sabía que el borreguito estaba necesitando sentir la libertad para ser feliz. Así que el borreguito le preguntó cuál sendero elegir de todos esos que había en la intersección, y el caballo le dijo que cualquiera, que no interesaba, porque en el que escogieran iban a encontrar la libertad. Algo no le pareció bien al borreguito, que si el caballo llevaba tantos años buscando lo mismo y no ha encontrado esa libertad, sería porque se iba por cualquier camino, y que por eso no la hallaba! El caballo sintió ese pensamiento del borreguito y le dijo: - La libertad, la verdadera libertad, está en un camino largo y corto donde podrás ver que todos somos iguales: humanos, ovejas, caballos, aves, insectos, y todos a nuestro alrededor… y que por donde tomemos para buscarla vamos a llegar al mismo destino, porque todos estamos de alguna manera conectados, y sabemos que tenemos al mismo Padre que nos ha creado, y que el camino para llegar a esa libertad es el camino para llegar a Dios. No, el borreguito quedó sin entender nada, y le dijo – Caballito: sé que tienes más tiempo buscando el camino, pero a mí no me sirve caminar sin un rumbo como lo haces tú porque entonces no voy a encontrar la Libertad, así que mejor tú vete por tu camino, y yo iré por otro, ya que lo que tú dices es muy complicado y no lo entiendo, entonces yo busco la manera de encontrar la libertad yo solito; muchas gracias por haber charlado conmigo, y adiós. El caballo se despidió y le dijo: -Así como te contó el secreto tu mamá, así llegarás a tu destino, así hallarás la Libertad-; y el caballo siguió por uno de los senderos que había en ese cruce de caminos. El borreguito se quedó pensando por qué el caballo sabía que la mamá le había contado un secreto, y que el secreto era precisamente sobre la forma de buscar la Libertad. Así que caminó por un sendero distinto al del caballo, y se quedó pensando en que su mamá le había dicho, como parte del secreto, que "el Amor nos une a todos"… Caminaba y caminaba y más pensaba en lo que le dijo el caballo, que si los humanos, ovejas, aves, insectos, caballos y todos los seres vivos son iguales, entonces debería haber una conexión entre todos, y entre todos formaban un solo conjunto, una unidad. Aún no comprendía bien esto de la unidad, pero si “el Amor nos une” –como le contó su mamá-, algo haría que estuviéramos más cerca unos de otros. Seguramente el acercamiento de todos los seres, así fueran tan distintos en su apariencia, de esta manera harían que se formara la unidad. El borreguito pensó que ese acercamiento no debería ser algo físico, no se trata de estar los cuerpos pegados entre sí, sino que las almas de cada uno, lo que cada ser tiene por dentro; nuestros pensamientos y emociones unidos amándonos unos a los otros, comprendiendo que cada uno es distinto, pero con un alma similar que puede amar, eso sería la Unidad, y que precisamente el poder amar era lo que todos teníamos en común. Feliz siguió su camino… había comprendido una parte del secreto de su mamá, y que el caballo ya sabía, pero igual faltaban otras partes. Sería que el caballo le habría dicho qué significaban las otras partes del secreto? Pensó que cuando el caballito eligió cualquier camino para buscar la libertad, podría ser otra clave. Será que yendo por un lado, o por otro, se llega al mismo sitio?... El borreguito imaginó que el caballo y él no iban a llegar al mismo lado porque tomaron los caminos más diferentes que habían: el caballo siguió hacia abajo y a la izquierda, y él tomó hacia arriba a la derecha, así que no tenían posibilidades de encontrarse. El borreguito siguió pensando al respecto: si hubieran tomado el mismo camino, u otro, no importaba porque igual no sabían hacia dónde los conducía, así que si llegaban a equivocarse, pues sólo podían saber que estaban errados al no llegar donde estaba la libertad… Pero como habían sido libres de elegir uno u otro sendero, entonces no era un error elegir cualquier camino, los errores les ayudaban a aprender que por ahí no era el camino, y entonces seguían teniendo más opciones porque ya sabían cuál no era el sendero. Una voz en su interior le dijo: arriba o abajo, derecha o izquierda, acierto o error, bien o mal, todos existen al tiempo, y si se conocen ambas partes, se pueden tomar mejores decisiones… En ese momento el borreguito comprendió las otras dos partes del secreto; su mamá le dijo: “El equilibrio está en todo el universo”, y pensó: entonces los caminos que elijamos siempre nos llevarán a la Libertad, porque si vemos en cada situación lo bueno y lo malo, lo correcto y lo errado, y si aprendemos de lo bueno, y aprendemos a no volver a equivocarnos con lo malo. El borreguito seguía caminando cada vez más alegre, y estaba pensando en la última parte del secreto de su mamá, y un gran abrazo y un beso lo detuvieron; era su mamá ovejita, y se dio cuenta que había llegado a la granja; y estaba también el caballito que se encontró en el camino. Se alegró muchísimo de verlos a ambos y les dijo: Encontré la Libertad, y es las tres cosas que tú, mamá, me habías contado en secreto: “El equilibrio está en todo”, o sea que cada situación puede tener algo bueno y algo malo, y si sabemos tomar decisiones acertadas, seremos libres para elegir. “El Amor nos une”, lo que significa que dar amor a todos y recibir amor de ellos, hace que todos seamos iguales y así habrá paz y armonía. Y el último secreto es que “Dios es Amor”, lo cual significa que amar a todos los seres es amar a Dios, y como Él está en todos nosotros, por eso estamos unidos, y hay equilibrio y libertad para todos. Octubre/2008 Nota sobre esta fábula: Basada los relatos de la Maestra Kwan Yin, nacida en China en el siglo III, y que se convirtió en una persona que ha entendido que su camino de Iluminación y crecimiento espiritual es dedicarse a la ayuda de su prójimo. Ojalá todos lo veamos de la misma manera. |
El borreguito (1)
Una intersección o cruce de caminos (2)
El caballito (3)
Un borrego y un caballo (4)
Borreguito y su mamá (5)
Borreguito saltandito (6)
Dos lindos borreguitos (7)
Muchas ovejitas unidas (8) |
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