Los sapitos y la carretera
Lista de fábulas

Habían muchas ranitas y sapitos en un lindo humedal, que es una zona plana que está inundada en algunos sectores a causa de las lluvias o de una corriente de agua que pasa cerca, y donde habitan gran cantidad de especies animales acuáticas y terrestres por el equilibrio ecológico que ahí se forma.

El hombre desgraciadamente había construido una carretera en la mitad, y había dividido en dos partes este hermoso sitio. La mamá rana le dijo a su hijo sapito que le llevara una razón a su tía, que vivía del otro lado, pero que tuviera cuidado al pasar la carretera porque podía morir arrollado por un auto.

El sapito, que había oído historias donde algunos de sus primos mayores habían tratado de pasar y no lo lograron, estaba un poco asustado. Al llegar ahí esperó un tiempo para cruzar la vía pero aún no tomaba la decisión por el miedo de que un carro lo atropellara, así que duró bastantes horas calculando cuándo pasar sin peligro.

Un sapo viejito llegó al lugar donde el sapito esperaba y le dijo: Querido sapito, tienes que enfrentar tus temores, llenarte de valor, y calcular el momento adecuado para pasar; de lo contrario te quedarás por mucho tiempo aquí, o peor, serás arrollado por un vehículo.

El sapito le preguntó al viejito si él no tenía miedo de cruzar, a lo que el Viejo le contestó: Claro que sí, todos los días paso varias veces para un lado y el otro, y he estado cerca de conocer a la muerte, pero de todas maneras paso al otro lado!... Y cuando me llega ese susto de morir me lleno de tranquilidad, porque sé que no será el fin de mi vida…

Y el sapito le dijo: -Por qué no es el fin? si yo he visto que a mis primos que trataron de cruzar la vía y no lo lograron ya dejaron de vivir? Ya nunca más los hemos visto, porque quedaron aquí en la carretera, así que por favor explícame esto que no finaliza tu vida!

Joven sapito, -contestó el Viejito-, Dios nos ha creado a todos con vida, es un don, un regalo que nos ha dado, y al traernos a este mundo nos da un tipo de existencia, y al llevarnos a su Presencia nos da otro tipo de vida; es decir, si estamos aquí vivimos como sapos y ranitas, cuando fallecemos aún seguiremos viviendo pero ya de otra manera, como espíritus, ya no con cuerpos físicos, pero permaneceremos vivos, y habremos aprendido alguna lección aquí en el humedal y la podremos poner en práctica en ese mundo espiritual al que llegaremos.

El sapito se quedó pensando, y escuchó una hermosa voz en su corazón que le decía: “Todo tiene vida en el mundo, a veces diferentes tipos de vida, pero siempre hay vida. Ama a todos los que conozcas y ayúdalos a dejar de temer a la muerte; Dios no ha creado a nadie para que muera, sino para que cambie de vida, para que aprenda a amar aquí en la Tierra y también en el Cielo.”

Octubre/2008

Nota sobre esta fábula: Basada los relatos atribuídos a la Maestra Kwan Yin, nacida en China en el siglo III, y que se convirtió en una persona que ha entendido que su camino de Iluminación y crecimiento espiritual es dedicarse a la ayuda de su prójimo. Ojalá todos lo veamos de la misma manera.

Siguiente fábula...

Un humedal
Un lindo humedal (1)



El sapito
El sapito (2)



Humedal
Otro humedal azul y verde (3)

Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Humedal_SantaMaria.jpg
(2) http://2.bp.blogspot.com/_vZZ3EwtZMNI/SiQrhBOniYI/AAAAAAAAARc/SXiCG0OtXdw/s320/sapo.gif
(3) http://sites.google.com/site/biocata/DSC_0053.jpg

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.