El niño y la flor del desierto
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Había un niño buscando la razón por la cual estaba en este planeta. Desde más chico, sus padres le habían enseñado lo que ellos sabían sobre el amor, sobre Dios, y le aclararon que sólo encontraría la verdad de Dios por sí mismo, así que tendría que buscarla recorriendo el mundo para hallar su propia verdad de nuestro Padre y Creador.

Salió de su casa, en un bosque lleno de vida, múltiples animales, plantas, ríos, periodos de lluvias y de verano, y lleno de alegría y felicidad, donde la gente cantaba y bailaba feliz, comían bien, y parecía que no había sufrimiento para ninguno.

Luego de caminar por varios días, el aspecto de la tierra empezó a cambiar, el verde de las praderas se convirtió en un amarillo de arena, la vida animal y vegetal empezó a ser más escasa, ya no había tanta alegría en el horizonte. Se adentró en ese desierto que encontró y caminó por varios días sin ver nada ni a nadie para preguntarle por un rumbo para salir de ahí.

Al cabo del tiempo se encontró con una flor, una linda flor solitaria en el desierto, que no había muerto en ese clima tan seco; tomó un poco de su cantimplora y la regó… la florecita recibió el líquido con alegría; y entonces el niño le preguntó:

- Cómo es posible que tú seas tan bella, y que hayas estado tanto tiempo sin secarte ni morir, ya que en este desierto no hay vida?

Ella le contestó: - Soy la esperanza! Esto que ves era un bosque verde, con mucha vida, mucha agua, habían cultivos y animales, los hombres vivían felices y alegres. Un día se empezaron a olvidar de los demás, sólo cantaban y bailaban; luego cada uno se empezó a preocupar únicamente por su felicidad propia y por obtener riquezas, se fueron acabando las ganas de bailar y de cantar, ya no querían mirar sus plantas y animales, se olvidaron de mantener el bosque limpio, de cuidar ríos y quebradas. Los animales empezaron a emigrar y las plantas a secarse, al igual que las fuentes de agua… Todos fueron muriendo y sólo quedé yo!...

Y el niño preocupado le preguntó: - Y entonces Dios castigó a los hombres por su descuido?

La flor, muy comprensiva le contestó: - Yo estoy segura que no; Dios no piensa de esa manera, no castiga ni condena a nadie; inclusive mandó un ángel para que me cuidara diariamente, y con un mensaje de esperanza: Algún día los hombres abrirán sus ojos, despertarán de su sueño egoísta, volverán a interesarse por las cosas importantes de la vida, y verán esta flor que no se marchitó a pesar de estar en el desierto, y la van a cuidar, y a plantar muchas otras flores y plantas; y entenderán que todos son hermanos: hombres, animales, plantas, y medioambiente, que deben vivir en armonía, amándose a sí mismos y a todos a su alrededor.

El niño comprendió cuál era su misión en la vida, y descubrió que Dios cuida todo lo que ha creado, pero deja que los seres humanos aprendan también a cuidar su planeta por sí mismos; así que se puso manos a la obra…

Septiembre/2008

Nota sobre esta fábula: Basada los relatos de la Maestra Kwan Yin, nacida en China en el siglo III, y que se convirtió en una persona que ha entendido que su camino de Iluminación y crecimiento espiritual es dedicarse a la ayuda de su prójimo. Ojalá todos lo veamos de la misma manera.

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La flor del desierto
Una flor en el desierto (1)



Flores del desierto
Otras flores del desierto (2)



El niño y la flor
El niño y la flor (3)



Un bosque verde
Un bosque verde y alegre (4)

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Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://fotos.infojardin.com/subir-imagen/images/rgh1219491202d.jpg
(2) http://farm3.static.flickr.com/2325/2266238162_521dd57508.jpg
(3) http://2.bp.blogspot.com/_WfEe_RrXcok/R_KA3Y8M3YI/AAAAAAAAAL0/IQ4BCq0vekU/s320/ni%C3%B1o+y+flor.jpg
(4) http://republicavirtual.files.wordpress.com/2008/09/bosque.jpg

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.