El gallito peleador...
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En el galpón de gallinas se paseaba orgulloso y desafiante Mayo, el Gallo, uno de estos plumíferos que algunos seres humanos entrenan y luego ponen a pelear en las galleras; algo que por cierto NO debería suceder…

Mayo se creía mejor que los demás del gallinero, y siempre andaba buscando rival para entrenar, pero más bien era para atacar y picotear a quien se le enfrentara, o a veces sólo insultaba de palabra, pero siempre le gustaba alterar la paz y el orden.

Un día Gina, la Gallina, quiso hablar con Mayo sobre su mala actitud con todo el mundo:

- Oye, Mayo, le dijo, te la pasas día a día alborotando, peleando, molestando, y no vemos nosotros la razón de estos malos tratos, ya que cada una tiene su labor en el gallinero y no nos metemos contigo para que nos trates de esta manera...

- Pues señorita, si no le gustó, diga a ver cómo solucionamos su problemita, contestó Mayo extendiendo sus alas, empinándose, revolcando la tierra, así como empezaba sus peleas en la gallera, tratando de asustar a Gina.

Ella no se movió, no le dio susto, ni tampoco se ofendió por el tono agresivo que usó Mayo; entonces envolvió al gallito en pensamientos de buena voluntad, le deseó lo mejor para él, y trató de comprender su punto de vista. Comenzó a pensar cómo podría Mayo utilizar su fuerza en el bien de los demás y le comentó:

- Deberías olvidarte de las peleas que los humanos te obligan a luchar, y con esa fuerza y agilidad que tienes podrías estar pendiente de defendernos de los animales salvajes que vienen a devorarnos cuando tienen hambre…

Mayo no estaba convencido de que con su fuerza pudiese enfrentar a los zorros bandidos que se pasaban la cerca y se comían a las gallinas, se lo dijo a Gina tratando de que ella cambiara de opinión. Pero Gina sabiamente le contestó:

- Gallito: si nos enseñas a esquivar los golpes, a saltar más alto porque ya sabes que no podemos volar, a cubrirnos de los ataques de esos animales, en fin, a tener mejor destreza física, pues igual te seguiremos respetando por tu fortaleza, pero también te querremos mucho por enseñarnos a defendernos de quienes desean comernos.

Mayo lo dudó un poco, pero estuvo de acuerdo en que las gallinas lo seguirían respetando como hasta ahora, y que ya no lo tendrían como a un enemigo sino que sería apreciado y querido por todos en el gallinero. Así que desde ese momento empezó con unas buenas clases de defensa personal, y ya no hay tantas muertes de gallinitas cuando un zorro logra meterse en el corral.

MORALEJA: En lugar de permitir que nos invada la rabia con alguien que no nos trata bien, y entendiendo que nuestro enojo no es provocado por esa persona sino que nace en nosotros mismos, en nuestra incompresión hacia esa persona, debemos tratar de ver lo bueno en ella, saber que Dios está presente en cada uno, y que podemos enseñarle a aprovechar sus habilidades en beneficio de los demás.

También entender que no podemos cambiar a todos nuestros enemigos, y que habrá algunos de los cuáles sólo podamos huir o tratar de no dejarnos hacer daño.


Nota sobre esta fábula: Basada en las enseñanzas de Jesús, en el llamado Sermón del Monte, donde expresa el amar a nuestros enemigos, que hagamos el bien incluso a los que nos hacen daño, pero teniendo equilibrio en el trato a esas personas, sin dejarnos manipular ni ceder a sus caprichos.

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Noviembre/2007
Mayo, el Gallo
Mayo, el Gallo (1)


Gina, la Gallina
Gina, la Gallina


(2) Mayo, el Gallo
Mayo, el Gallo


Gina, la Gallina
Gina, la Gallina

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Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://4.bp.blogspot.com/_C25vqjaIxbU/R-Ch_kk7aAI/AAAAAAAADZI/JbEFmx9haFQ/s400/gallo.gif
(2) http://endrino.pntic.mec.es/~hotp0056/mercedes_villena/gallina.JPG

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