- Ahh…¿Y qué ves en los míos?
- En los tuyos…
“Veo un mar infinito agitado por el viento de tus pestañas,
y un ocaso al fondo que alcanza a iluminar aún la bóveda del cielo.
Veo al otro lado de tu playa, hermosas rocas llenas de musgo
y montañas al fondo con su nieve en las alturas.
Veo un hogar encendido en su interior
con el fuego que calienta al Alma y derrite al corazón.
Veo en tu prado, árboles creciendo y flores renaciendo,
y en tus pupilas puedo ver, muy en el fondo,
una noche que se asoma con una luna sonriendo,
porque tus estrellas, como diamantes clavados en el cielo, aparecieron.
Veo llegar la lluvia de tus lágrimas, regándose en las copas de los árboles
y al amanecer aprecio como el rocío parece esmeraldas insertadas en sus hojas.
Y cuando al fin sonríes,
veo el sol que con el beso de tus párpados descansa
y las líneas que se forman en tu cara
se convierten en los rayos de ese sol
que pasan a través de tus ventanas
como chorros de luz cayendo sobre el mundo…”
Y su enamorada preguntó desconcertada:
- Pero si mis ojos son negros, ¿cómo es que ves todo aquello?
- Tus ojos no son negros, te equivocas. Son del color del arcoiris de mis sueños.
Denyse Gómez