Aleja, la coneja, trabaja de corazón
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Estaba Aleja, la Coneja, saliendo de su corralito porque recién terminó de llover, fue a comer del verde pasto mojado con la lluvia; a ella le gustaba particularmente comer del pasto alto, que era el más difícil de alcanzar… Ah, no… lo que más le ha gustado es ir a los cultivos de hortalizas y vegetales y comerse varias plantitas que son para el consumo humano… pero como ya la tienen pillada, le han puesto unas mallas profundas para que no entre caminando ni excavando; sin embargo ya hizo un tunelcito por donde a veces se logra colar la pícara…

Volaba Juan, el Búho, secando sus alas al sol; tranquilamente miraba a su alrededor en busca de alguien con quién conversar… vio en el campo a la Conejita, y se acercó velozmente a charlar con ella un ratito.

- Hola Alejita –saludó amablemente el Búho-, veo que estás un poco hambrienta, ¿te tienen aguantando hambre en la granja?

- Buenas tardes Buhito; pues a mí me dan comida todos los días, tú sabes, heno, y vegetales que han recolectado, pero ya sabes que es mejor el sabor del alimento fresco… por eso estoy aquí dándome un banquetito pequeñito. Pero estaba pensando que sería mejor que me lo llevaran a mi corral, para no tener que venir hasta aquí a comer…

Juan movió la cabeza a manera de desaprobación, y le salió una sonrisita, porque no podía creer que Aleja fuera tan perezosa y no caminar unos cuantos metros desde su casita hasta ese lugar donde estaban. Se acordó de un mensaje que había escuchado de su abuelita, y entonces dijo:

- Siempre hay una razón para no salir de la casa, pero esa misma razón hace que sí tengamos que salir de ella…

Aleja se quedó pensando un momento y no atinó a saber qué razón nos hace quedarnos en casa, pero también tener que alejarnos de la casa. Aunque dijo lo primero que se le ocurrió: - los hijos, Juan… esa es la respuesta!

- Sí Conejita –contestó el buhito-, la familia es lo que nos hace quedarnos en casa, pero también por nuestra obligación de cumplir con ellos, hace que salgamos a buscar trabajo para tener la comida, el vestido, y lo que se necesite para que todos estén tranquilos y alegres.

- Pero cómo así que el vestido también –dijo Aleja en un tono incrédulo-, nosotros no usamos vestidos, mi piel y tus plumas son la ropa de los animales!

Y el buhito, un poco apenado, continuó: - Tienes razón Alejita, el vestido es para los humanos, igual que su educación; también sabes que el trabajo de los niños humanos es divertirse y jugar, y cuando son más grandecitos su trabajo se convierte en ir al colegio y aprender mucho; cuando ya son adultos y se casan, entonces tienen que trabajar para conseguir el dinero y alimentar a sus propios hijos, y a la familia que tengan a su cuidado. Así que los humanos hacen cosas distintas que los animalitos, pero lo que es similar es que todos salimos de nuestras casas, corrales, o nidos, y luego volvemos a ellos para estar con la familia y…

- Sí Juan –interrumpió la conejita-, pero yo no tengo que trabajar para ganarme la comida; a mí me la llevan al corral; y cuando no quiero comer de esa, pues me voy a la huerta, o vengo aquí, y me como algo sabroso!

- ¿Y les llevas a tus hijos?, preguntó el buhito.

- Claro que sí, no me como todo yo solita, porque sé que la comida fresca también les alimenta; así que siempre me encargo de llevarles algo cuando salgo del corralito.

Y Juan agregó: - Pues entonces es precisamente este tu trabajo, salir a buscar alimento verde y nutritivo para tu familia; pero recuerda que me dijiste al principio que te daba pereza venir hasta aquí, y eso que es cerquita al corral donde vives. ¿Y sabes cómo no te dará pereza salir de tu casita a cumplir con tus obligaciones? Pues entendiendo que las cosas que haces las deberás realizar con cariño; por ejemplo vienes a buscar algunas plantas y no le llevarás de las más secas, que son más fáciles de coger, o de romper, y más livianas de cargar; tomarás las más grandes y verdes, que serán más difíciles de llevar, porque sabes que son mejores para todos por su nutrición.

Alejita comprendió el mensaje y concluyó: - Claro Juan; y si por ejemplo los niños tienen que salir de su casa al colegio, deberán hacerlo con entusiasmo porque aprendiendo muchas cosas es que podrán tener un mejor futuro, cuando conocen más de la vida podrán tomar mejores decisiones, y eso hará que les vaya mejor en sus trabajos; y si tienen buenos trabajos tendrán más posibilidades de alimentar mejor a sus propios hijos, y ayudar a los que necesiten colaboración. Así que hay que trabajar honradamente y con nuestro corazón puesto en la familia, dando lo mejor de nosotros mismos para llevar las mejores cosas que podamos ofrecerles; y seremos felices nosotros y en nuestra casa no faltará nada, con todos muy alegres y contentos.

octubre/2010

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Alejita, la conejita
Alejita, la conejita (1)




Juan, el Búho
Juan, el Búho




Conejos
Familia de conejos (2)




Conejitos
Algunos hijos de Aleja (3)




Otro conejito
Conejito en el campo (4)



Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://www.milindamascota.com/tags/conejos/
(2) http://www.imagenes11.com/fotos-animales.html
(3) http://www.mejoresmascotas.com/la-salud-de-los-conejos-ii/
(4) http://imagenesanimales.net/conejo-encantador/

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