Benito, el venadito, no seas indiferente!
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Hacía un sol maravilloso, pocas nubes en el cielo, y un viento suave mecía las hojas de las plantas en un tranquilo día de verano. Juan, el Búho, volaba plácido en una corriente de aire que lo elevaba gradualmente cada vez más alto, y desde allí observó a Benito, el venadito, aislado de su manada; bajó rápidamente, lo saludó y le preguntó por qué estaba así…

- Hola buhito, contestó Benito; pues estoy tranquilo, y no quiero que nadie me moleste… si finalmente nadie quiere jugar conmigo, pues entonces me vengo solito y descanso de tanto alboroto que hacen los demás.

Juan descubrió inmediatamente que al venadito le molestaba que nadie le pusiera atención y que por eso se alejaba de los demás, y se hacía de rogar para que alguien le pusiera atención; a esto el buhito le llama indiferencia, así que le preguntó:

- Dime Benito, si tus amigos vinieran a buscarte para jugar, tú irías con ellos?

- No, contestó Benito, porque estoy muy ocupado pensando en mis cosas, y no quiero interrupciones…

Y preguntó el búho: - Entonces me voy, porque yo te estoy interrumpiendo?

Benito pensó un rato y le dijo en tono enojado: - Sí, vete, no te necesito; déjame tranquilo.

Juan levantó el vuelo, se alejó y se ocultó un instante tras unos árboles, y al cabo de unos segundos volvió donde Benito y se posó en silencio junto a él. El venadito se quedó mirándolo mientras se iba, bajó la cabeza triste cuando ya no lo vio por los árboles, y tan pronto volvió a sentir al búho a su lado, con algo de felicidad que no quiso demostrar, volteó la cabeza justo para tenerlo a su espalda.

- Dime Benito –preguntó Juan- qué es más divertido hacer solo que con tus amiguitos? Será mejor estar pensando en cosas divertidas, o mejor hacer esas cosas y estar contento haciéndolas con el grupo de venaditos?

Benito miró a Juan un poco triste y le dijo: - Es que nadie me quiere; ni mi mamá juega conmigo; entonces para qué estoy con ellos si ni me miran?

- Lo que te pasa Benito es que supones que nadie te quiere, pero sí les importas a todos ellos; y no creo que tu mamá no quiera jugar contigo, sino que tú esperas que ella juegue todo el tiempo contigo pero a veces ella está cansada, o tiene que buscar alimento para ella, para ti y los demás, o está ocupada con otros venados… Así que tú no quieres comprender que ella también debe hacer cosas y no estarte poniendo cuidado todo el tiempo.

- Ay, no Juan, - dijo el venadito- tú no la conoces… es que nunca quiere estar conmigo; ni nadie tampoco; les caigo mal, y nadie me quiere ni me respeta; y se puso bravo y luego lloró un poco...

Juan voló a su lomo, y con su alita lo acarició cariñosamente y le dijo: - Tienes que dejar de pensar así, porque todos somos importantes en la vida; y primero tienes que reconocerte a ti mismo que tú vales mucho, que eres muy importante en la manada; no sólo eres una parte de un grupo, sino que conformas la unidad completa, y que ahorita que estás pequeño los adultos te protegerán para que cuando estés grande tú puedas ayudar y cuidar a los más pequeños.

Y siguió Juan: - La importancia de nosotros mismos la buscamos primero en nuestro corazón, sintiendo que tenemos una razón para vivir, buscando algo en lo que somos buenos, luego aprendiéndolo y mejorándolo, y así ayudando a los demás poniendo nuestras habilidades al servicio de todos.

- Pero yo no tengo nada importante que ofrecer, dijo Benito.

- Claro que sí, sólo que aún no lo has querido ver; cuando tú y tus amiguitos juegan, cada uno dice que quiere ser algo en los juegos; algunos dirán que quieren ser médicos para curar a los enfermos, otros que serán los arquitectos que construirán algo, otros los que buscan alimento, algunos más los que luchan contra los lobos, y así cada uno elige algo en lo que cree que va a ser bueno en los juegos. Entonces, Benito, debes preguntarle a tu corazón a qué te gustaría jugar en los juegos, y eso será probablemente en lo que eres mejor que los demás, en lo que eres importante para el juego, y luego cuando crezcas en lo que eres importante para la manada.

Benito entonces oyó a su corazón y entendió que cuando juegan a él le gusta ser el policía, el que vigila que todos estén protegidos de los malvados que quieren invadir el territorio; y se lo contó a Juan. Y el buhito le contestó:

- Muy bien, Benito, entonces empieza por vigilarte a ti mismo, y no permitir que tu cabecita piense cosas que no son; así que primero vigílate para no pensar que nadie te quiere porque sí te aprecian y mucho; luego vigílate por buscar la compañía de tus amigos y debes estar pendiente de no maltratarlos ni agredirlos, sino quererlos mucho y cuidarlos cuando juegan; y finalmente vigílate que no debes ser perezoso, sino hacer mucho deporte y ejercicio, porque cuando seas más grande tendrás que enfrentarte a grandes peligros por defender a tu manada de los ataques de lobos y otros animales que quieran alimentarse con los enfermos o lo más pequeños.

Y el venadito terminó diciendo: - Sí, Juan, tienes mucha razón; soy muy importante para mí mismo y para mi manada… no volveré a alejarme de ellos y no pensaré que no me quieren porque me hago daño únicamente yo; mi corazón me dice que esto se llama auto-estima y que lo contrario es la indiferencia y la baja estima, y que son cosas que debo alejar de mí para poder ser feliz. Muchas gracias buhito!

Y Benito se fue saltando y corriendo donde estaban sus amiguitos y jamás volvió a sentirse solo ni rechazado, porque se había encontrado primero consigo mismo, se había dado cuenta que él es importante, y entendido que él va a ayudar a su manada cuando crezca, al igual que toda su familia y sus amigos.

agosto/2010

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Benito, el venadito
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Juan, el Búho
Juan, el Búho




Venado adulto
Venado adulto (2)




Venado cuidando
Venado cuidando a su manada (3)




Papá de Benito
El papá de Benito (4)




Mamá venado
La mamá venado (5)



Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://blanco.pe/el-bebe-venadito.html
(2) http://blogs.tn.com.ar/ecologia/archives/2009/05/
(3) http://www.fundacionlettycoppel.com/Fauna.html
(4) http://ecoterronflorafauna.blogspot.com/2008/04/conociendo-el-venado-de-campo.html
(5) http://www.greenandsticky.com/deerresist.htm

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.