Mayo, el gallo, y las habladurías
Lista de cuentos

Juan, el Búho, se dirigía hacia la granja donde estaban sus amigos, les iba a contar un cuento para entretenerlos y a su vez educarlos; llegaba la noche y empezaba a hacer un poco de frío, así que Juan decidió llegar un poco más temprano para comer algo antes de narrar su historia. Se posó cerca a Mayo, el Gallo, y lo saludó amablemente:

- Hola Mayo, cómo han estado las cosas por aquí?

- Buenas tardes, buhito; todo muy bien, la mayoría de nuestros amigos han trabajado duro desde el amanecer, aunque a veces veo a algunos con flojera y casi no rinden en el día, por ejemplo esta gallina de nombre…

Juan lo interrumpió en este momento:

- No, no, no… no me digas quién es, por favor; a veces no todos estamos de buen ánimo y algunos días no podemos cumplir bien con nuestras labores, como esa gallina, y hay que tratar de entenderlos y ayudarles. Mira gallito, debes tener prudencia a la hora de decir lo que piensas porque podrías decir algo que no es cierto sobre tus amigos.

- Pero sí es verdad, respondió Mayo; yo la he visto que no hizo lo que le correspondía el día de hoy.

Y Juan, acercándose al gallo, le dijo al oído lo siguiente:

- Cuando vayas a contar algo tiene que ser verídico, verdadero, y no exagerar, ya que todos somos dados a contar cosas de más para que parezcan más interesantes nuestras charlas; pero trata de no decir cosas de otros sin saber exactamente lo que sucede. Por ejemplo tú sabes por qué esa gallinita no hizo su trabajo el día de hoy?

Y contestó Mayo: - Pues por pereza!, se quedó echada todo el día ahí.

- Pero tú le preguntaste qué le pasaba? será que está enferma?

- Uhmmm, no le pregunté; pero como todo el día estuvo ahí, y yo también tenía que trabajar, pues la vi en la mañana, y luego en la tarde y seguía en el mismo sitio en que la dejé!

Y Juan le explicó: - No hay que suponer cosas sobre tus compañeras y amigas, menos si tú no sabes cuál es la razón por la cual hicieron esto o aquello; tampoco si te dicen algo en contra de una de ellas no deberías repetirlo porque podría no ser verdad; y aunque fuera cierto, lo elegante y educado es callar. Debemos pensar bien antes de hablar, y que nuestras palabras no vayan a herir a alguien, porque a veces esto es más doloroso que los golpes.

- No lo había pensado así, respondió Mayo; a todos nos gusta opinar sobre los demás, y como lo hacemos tan seguido, pues yo no había sospechado que le podríamos hacer daño a alguien con nuestros comentarios. Mejor voy y le pregunto a esa gallinita qué le sucede, y si le podemos ayudar en algo, porque ha estado así todo el día, y a lo mejor necesita un amigo que la escuche y la ayude, y no ha tenido con quién compartir lo que le sucede. Vete Juan a contar tus cuentos y yo me encargo de ella. Gracias por este gran consejo.

Y Juan, el Búho, se fue contento, aunque con hambre, a relatar sus famosos cuentos.

Siguiente cuento...

agosto/2009
Mayo, el gallo
Mayo, el gallo



Juan, el Búho
Juan, el Búho



Gallina
La gallinita



Mayo, el gallo
Mayo en la granja

Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.