El perro, lo que piensa y lo que siente
Lista de cuentos

Estaba Doggie, el perro, en un estado de pereza máxima, sabía que tenía que ir a vigilar la cerca para que no se acercaran a la granja animales peligrosos, pero no tenía ganas de hacer su labor.

Pasó volando Juan, el Búho, y vio al perris recostado en una pared en vez de estar en el campo vigilante; se posó cerca, lo saludó, y le preguntó por qué no estaba cumpliendo con su deber de perro guardián.

- Ay, Juan, no sé qué me sucede hoy, -contestó Doggie-, aunque sé que tengo cosas importantes que hacer mi mente me dice que descanse, que siempre trabajo duro y que un día que no vaya a cuidar no pasa nada…

- Mira, querido perrito, en nuestra mente siempre encontraremos una vocecita que nos dice que hagamos las cosas correctamente, y también algunas otras que nos dirán que es mejor hacer pereza, o que es mejor ponernos bravos con alguien, o que no compartamos algo que tenemos, y hasta que estando tristes vamos a recibir cariño y cosas de los demás. Esta parte de nuestro ser, la que nos hace que pensemos en no realizar nuestro trabajo diario, no es que quiera hacernos mal sino que al cambiar de emociones y sentimientos, se alegra un poco, pero es una alegría pasajera, que no dura mucho.

- Pero Juan, si eso me sucede diariamente, y yo siempre voy a trabajar en la cerca, cuido y estoy pendiente de que no seamos invadidos por animales peligrosos, pero hoy es que definitivamente me ganó la pereza; y por más que sí siento que debo trabajar, definitivamente no tengo la fuerza de levantarme de aquí para hacer mis deberes.

Y el buhito le contestó: - Es natural que a veces esto pase, y te sucederán a diario este tipo de pruebas; se tienen para que mejores tú mismo, para que te conozcas mejor, y que sepas por ti que sí puedes superar este tipo de sentimientos; pero no vencerlos como si tuvieras una pelea interna contigo mismo y con tu mente, sino que estando en todo momento alerta de lo que piensas puedas reconocer en tu mente los sentimientos que son buenos y favorables hacia ti y los demás, y puedas dejar a un lado los pensamientos que no te ayudan a mejorar ni a servir a los demás.

- Lo que me estás tratando de decir, Juan, es que si yo sé que a mi mente y mis emociones les pongo atención puedo ser un buen perro y hacer mejor mi labor? Porque mira que yo les estoy poniendo atención: si me da pereza y estoy aquí echado en el piso, pues es porque le puse atención y es como si le hiciera caso…

- Sí Doggie, les haces caso a esas emociones, pero la atención es más parecido a que tú puedas decidir qué es lo mejor en cada instante; tú tienes pereza, pero también al mismo tiempo sabes que tienes que ir a trabajar, o a estudiar, o a hacer ejercicio, lo que vayas a hacer cada vez, cierto?; pero entonces la atención es al pensamiento en que más puedas ayudar a los demás o a ti mismo; porque obvio estás tranquilo haciendo perezita, pero seguramente vas a sentir algo de temor a que algún animal hambriento entre y lastime a alguno de nuestros amigos de la granja.

Así que -continuó Juan-, realmente vas a tener una absoluta tranquilidad si estás rondando la cerca para evitar que alguno se entre y cause destrozos. Siempre vas a sentirte más feliz si haces adecuadamente tu labor, que si dejas de hacerla; o vas a estar más feliz trabajando alegre que trabajando enojado, por ejemplo. Siempre que tengas un sentimiento feo, ponle atención a los que son mejores, y verás que así será mucho más alegre tu vida, y más segura la vida de nuestros familiares y amigos de la granja.

Doggie le puso atención a sus pensamientos de responsabilidad y a sus sentimientos de bondad, dejando a un lado su pereza, y se fue a trabajar contento sabiendo que con su labor protege a muchos amigos y ellos pueden también hacer tranquilitos sus respectivos trabajos.

Siguiente cuento...

agosto/2009
Doggie haciendo pereza
Doggie haciendo pereza



Juan, el Búho
Juan, el Búho



Doggie vigilando
Doggie vigilando atentamente



Doggie y Tony
Doggie con un amigo

Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.