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Un cuento de Navidad
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Era el día de Navidad, en la granja no cae nieve porque se encuentra en un clima sin
estaciones, y es época de verano, así que había sol radiante y pocas nubes… Volaba Juan,
el Búho, y vio a los humanos y a sus amigos los animales de la finca reunidos en torno
a un pesebre vivo que habían armado para seguir con esa tradición de recordar el
nacimiento de Jesús hace más de 2.000 años.
Se posó cerca para ver y participar de la celebración de este día. Tan pronto las personas se retiraron para irse a la casa a comer, Juan quiso contarles a todos una historia que había escuchado hace mucho tiempo sobre una yegua llamada Ana, y una borriquita de nombre Rita… La yegua Anita no entendía para qué celebrar las navidades, ya que finalmente a ella nadie le daba regalos, y no tenía hijos para mostrarles cómo se participaba de los pesebres, y su esposo el caballo había fallecido hace varios años, así que se sentía sola y sin ganas de compartir esas fechas especiales con nadie. En cambio Rita, la pasaba muy contenta, y montaba a todo quien quisiera darse una vuelta en su lomo, y compartía su alimento con los demás, y recibía bocado de quien le quisiera dar de su parte. Anita tampoco entendía por qué Rita, siendo aún más vieja que ella, y que nunca tuvo marido ni hijos, era tan feliz y más en esa época del año donde todos comparten más con la familia. El día de Navidad Anita estaba de malgenio y Rita fue a hacerle compañía un rato para que no se aburriera la yegüita. Así que de malgenio Ana le recibió un poco de ponqué que los humanos le habían dado a la borrica, y Rita le preguntó: - Oye Anita, sí sabes que estamos celebrando el nacimiento de alguien muy especial? La palabra Navidad significa Nacimiento, y al recordarlo nos queremos comprometer a dejar las cosas malas atrás, y permitir que el amor y la felicidad llene nuestros corazones!... Tú ya lo sabías? Y la yegua, con su carita malgeniadita, le dijo: - Pues yo no sé por qué celebras el nacimiento de alguien que ni conociste; y no entiendo por qué estás tan feliz que ni siquiera tienes hijos para que sepas lo doloroso que son esos días del parto, del nacimiento de las crías. Rita no pudo más que sonreírle porque, a pesar de todo, sabía que Anita hace muchos años era muy feliz en estas épocas, pero desde que falleció su esposo el caballito, Ana había cambiado y se volvió un ser amargado a quien hasta le molestaba la alegría de los demás; así que Rita le contestó cortésmente: - Sí, Anita, yo no sé qué es ser madre; pero sí sé qué es ser hija; mis padres fueron muy buenos conmigo y me querían mucho, y a pesar de no haberme podido casar nunca, pues los tengo a todos Uds. mis amigos y compañeros, y los quiero muchísimo. Y deseo recordarte algo dicho por Jesús, de quien estamos celebrando en estas fechas, y es que expresó que “Debemos buscar primero el Reino de Dios y su Justicia, y el resto se nos dará por añadidura”; esto significa que hay que buscar el Amor y el cariño antes que estar preocupados por otras situaciones de nuestra vida como el lujo, el dinero, etc.; ya que dando Amor se recibe Amor, y eso es Justicia, es una ley que siempre se cumple, eso es equilibrio; y cuando damos amor y lo recibimos, pues la comodidad y una vida feliz y confortable es lo que recibiremos como recompensa. Anita estaba callada, desviando la mirada de Rita esperando que se cansara y se fuera, pero la borriquita le seguía insistiendo: - El Reino de Dios es donde todos habitamos mientras nos preocupamos más por el prójimo, por nuestros familiares y amigos, y hasta cuando nos sentimos comprometidos por ayudar a nuestros enemigos. Ese lugar está en el cielo, pero también aquí en la Tierra; nuestro Padre Celestial creó unas reglas sencillas para todos, y se cumplen arriba en el cielo, y aquí mismo en la Tierra: si tú eres feliz haciendo felices a los demás, entonces recibirás felicidad adicional; pero si haces algo en contra de los demás, entonces tendrás que aprender una lección de amor, que no es un castigo, sino una prueba para que entiendas que cuando causas daño, alguien te puede causarlo a ti también, así que debes aprender de tus errores y los de otros. La yegüita como finalmente sí estaba escuchando a Rita, entonces tuvo una duda: - Y si Jesús que fue tan bueno y dio tantas enseñanzas, por qué terminó crucificado y sufriendo mucho?, no estás diciendo que quien hace el bien sólo recibe el bien? y mira como Él terminó! Rita le dijo con una sonrisa a flor de labios: es que precisamente Jesús recibe bondades de parte de todos nosotros también; cuando lo recordamos, y conocemos su enseñanza, así haya sufrido en la cruz, nosotros al haber aprendido tantas cosas de él, le agradecemos y lo hacemos felices sirviendo a los demás aquí; así que por cada acto de bondad hacia alguien enfermo, hacia algún necesitado, le estamos enviando a Jesús ese cariño también, y esa es la verdadera Justicia de Dios, ya que lo que hagamos aquí abajo en la Tierra, también lo recibimos arriba en el Cielo, ya que la ley se cumple para todo su Reino. Anita se quedó pensando en su malgenio y fastidio que sentía en ese momento, luego oyó algo en su interior, y esto hizo que cambiara su expresión, y se lo contó muy alegre a Rita: - Mi corazón dice que si doy amargura recibo amargura, y no he hecho nada más que estar de malgenio por algo que no tiene solución, como fue la muerte de mi esposo; entonces si hago como tú, hermosa Rita, de brindar cariño a los demás, Uds. me darán cariño de vuelta a mí, y sentiré ese mismo amor que me daba mi caballito cuando vivía… Y continuó la yegüita: -Si yo doy amor a los animales de la granja le estoy dando Amor a Dios, y por intermedio de Él, se lo daré a mi esposo, y si mi caballo recibe mi cariño me enviará su cariño desde el cielo… luego que ya sé que no debo estar triste ni amargada, debo ser como tú que con tu alegría contagias a todo el mundo y a ti misma! Juan, el Búho, finalizó ahí su cuento; y una ovejita le preguntó: Oye, Juan, cómo es el cielo?... Y el Buhito le respondió: -Como es aquí abajo es allá arriba!... o sea que vives con muchos a tu alrededor, y amas a los que amas, y charlas amigablemente con algunos, y con otros simplemente no hablas; si aquí te gusta ayudar a los demás, en el cielo puedes ayudar a los demás; si no te agrada tanto compartir tus cosas, allá también puedes no querer compartirlas con nadie; pero ten por seguro que siempre habrá alguien, varios, que te hablan de Amor y de Justicia, y te lo dan y te lo demuestran, como cuando Jesús nos habló de Amor y nos lo demostró cuando nació en ese pueblito de Belén hace tantos años. Feliz Navidad a todos. diciembre/2008 |
Un pesebre navideño (1)
Juan, el Búho
Anita, la yegua (2)
Rita, la borrica (3)
Anita (4)
Rita (5) |
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