Mateo, el ternero, entiende qué es la vida!
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Estaba Mateo, el ternero, esperando a que su mamá llegara de la lechería, para que le hiciera compañía y le enseñara a jugar… se sentía aburrido, y a veces se ponía triste cuando la vaca no estaba para consentirlo… Juan, el Búho, oyó sus mugidos lastimeros y se acercó a platicar con Mateo para saber qué lo tenía así…

- Hola Mateo, por qué estás triste?, preguntó Juan, mientras con una alita lo trataba de consentir para que se sintiera mejor!

- Buenos días, Juan… pues es que mi mamá no está, y tengo hambre y necesito que ella me cuide, y juegue conmigo… me siento muy solo.

El Buhito inmediatamente recordó unas sabias enseñanzas del budismo, que es una forma de pensar y de actuar, donde se desarrolla la mente para nuestro bien y el de todos a nuestro alrededor; todo se centra en que con disciplina, con esfuerzo, podemos comprendernos y mejorarnos a nosotros mismos, y poder ser libres y ayudar a los demás a ser felices; Juan le dijo:

- Mateito, lo que te hace estar triste es pensar en ti mismo, cuando comprendas que hay a veces sentimientos de dolor, o de tristeza, pero que al mismo tiempo existe la alegría y felicidad, y que no somos perfectos, y que estamos llenos de muchos pensamientos buenos y malos… pero que podemos ser felices cuando dejemos de preocuparnos por nosotros mismos, sólo pensando en los demás, ayudándolos y enseñándoles todo esto, en ese momento descubrirás a Dios.

Y el ternero le contestó: - No te entiendo Juan, cuando hablas así no recibo todas las ideas que me dices, creo que hay muchas cosas que me confunden más… por ejemplo, si YO estoy triste es porque pienso en mi mamá, y no porque pienso en MÍ, como me tratas de decir!

- Sí Mateo, -aclaró Juan-, parece que es difícil de entender que si extraño a otra persona es porque pienso en mí; lo que sucede es que tú piensas en tu mamá y te duele que no esté aquí contigo… que es distinto a que pienses en Sonia, la oveja, y no te sientes triste cuando piensas en ella.

A lo que Mateo dijo: - Pues es que la Oveja no me quiere tanto como sí me quiere mi mamá, mi mamá me consiente, me alimenta, juega conmigo, y vive para mí… así que cuando mi mamá no está pues me hace mucha falta, y cuando Sonia no está, pues no me interesa que esté lejos.

Juan afirmó: - A esto es lo que me refería; mira lo que dijiste: me consiente, me alimenta, vive para mí… En todas las frases que dijiste sólo estabas tú… no pensabas en tu mamá sino sólo en ti, en tu felicidad, en la felicidad que te da tu mamá; no me hablaste de ella sino de que te hace falta.

- O sea que está mal que la extrañe cuando no está? – Preguntó un poco enojado Mateo…

- Pues no está bien del todo!, le dijo Juan; te pones triste cuando ella está en la lechería, y te podías alegrar que tu mamá esté dando su leche para alimentar a alguien más en esta granja, o para vender en el pueblo y con eso comprar más cosas que le sirvan a todos aquí. Ella le presta un gran servicio a todos compartiéndonos su leche, y ella lo hace porque le gusta, porque entiende que con esa colaboración muchos son felices, se alimentan y crecen fuertes, y hasta produce ganancias económicas para esta finca.

Y Mateo más tranquilo le dijo a Juan: - Pero cómo hago yo para sentirme feliz porque mi mamá no está aquí conmigo? Puedo ver que hace un gran bien a todos, pero si no me alegro que se vaya, cómo hago para ponerme contento entonces?

- Pues mira, Juan le contestó, se trata de que te esfuerces en pensar el por qué de las cosas, es decir, las razones por las que tu mamá se va a trabajar, a dar su leche; cuando encuentres que la razón es hacer feliz a los demás, inclusive a ti, aunque no te das cuenta ahora, pues en ese momento te sentirás alegre también… Si sabes que las acciones de tu mamá las hace por amor a los demás, que no es como el amor que siente por ti, es un cariño distinto pero igualmente fuerte; si ves que ella es feliz ayudando a otros, entonces tú también te sentirás feliz, porque saber que alguien es feliz es contagioso y entonces te dan ganas de ayudar al prójimo… sí me entiendes ahora?

Mateo con una sonrisa en su cara respondió: - Sí Juan, ahora entiendo bien que si mi mamá se pone contenta dando su leche a los demás, porque ayuda a muchos en la granja, pues yo también soy feliz, porque por haberme tenido a mí es que ella puede dar leche… la que le sobra después de dármela en la mañana… así que yo también estoy ayudando para que otros tomen la rica leche de mi madre, y se alimenten bien y crezcan sanos y fuertes.

- Claro Mateito!, agregó el Búho, tú has puesto tu parte para colaborar, y cuando seas mayor, pues tu mamá tendrá otro hijo, para ella poder tener más leche, y seguirá así siempre… y si tú ves que aunque tu mamá esté lejos y no te consienta, pero puede ayudar a otros, tú dejas de pensar en ti automáticamente y ya no sientes que estás solo, porque piensas en los que se alimentan con la leche de tu mamá, y en general de todas las vacas de la granja. Y dándote cuenta de esto, lo puedes decir a tus amiguitos terneros, y a todos en la finca… Cuando tú brindas todo tu conocimiento, cuando ayudas a los demás a saber que su misión en la vida es servirse entre todos, y no sólo preocupándose por sí mismos, ahí entenderás cada vez más a Dios, que nos ha creado para colaborarnos todos juntos…

Y el Ternero finalizó diciendo: - Desde el pasto y hierba, la sal y la melaza que nos dan, también mi mamá y mis tías, hasta los insectos que se crían y fallecen en nuestros desperdicios corporales, todos ellos han servido para que podamos tomar leche fresca y rica, así que lo que existe en nuestro alrededor es vida, de una u otra manera, y así vemos la grandeza de Nuestro Padre Dios, que ha creado todo en el universo, y lo ha hecho para que podamos Servir, para Amar y hacer feliz a todos, y a nosotros mismos. Qué bien, Juan!... muchas gracias por tu enseñanza; dejaré de pensar un poco en mí, y pensar más en los demás, que son muy importantes, tanto o más que yo mismo.

Juan voló sonriente porque Mateo dirá esto a sus amiguitos, y entre todos cambiarán al mundo, y ya no habrá más dolor ni sufrimiento, y con todo esto veremos que seremos muy felices.

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junio/2008
Mateo, el ternero
Mateo, el ternero (1)



Mateo, el ternero
Mateo con su mamá (2)



Un ternero
Una vaquita y su ternerito (3)



otro ternero
Amigo de Mateo (4)



Vacas pastando
Vaca pastando (5)




Vacas bebiendo agua (6)




Otra vaquita y su ternerito (7)




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Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://www.landforinvest.com/images/Ternero%20holando.jpg
(2) http://www.inta.gov.ar/santacruz/images/galeria/producci%C3%B3n%20animal/bovinos/vaca_y_ternero.jpg
(3) http://www.mascotas.org/wp-content/uploads/cow-calf-afterbirth.jpg
(4) http://www.lincoln.gov.ar/archivos/fotos/inicio_t/ternero_a.jpg
(5) http://blogs.que.es/blogfiles/zenda-caballero/merge_vaca_leche_destanada5.jpg
(6) http://farm1.static.flickr.com/31/66233631_2c96d5d742.jpg
(7) http://farm2.static.flickr.com/1253/1110921864_f6d7d6dde4.jpg

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.