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Brito, el cabrito, concéntrate por favor!
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Estaba Brito, el Cabrito, jugando a darse topes contra las cercas de la granja… le
parecía divertidísimo estrellarse contra los postes de madera que separaban los distintos
corrales, ya que decía que así sus cuernos y su cráneo (los huesos de su cabeza) se
fortalecían en caso que tuviera que defenderse de algún enemigo que lo fuera a atacar…
Juan, el Búho, volando por los alrededores, se detuvo a conversar un ratito con Brito; y de paso a contarle sobre un sueño que había tenido, y quería comprobar si esa visión que tuvo en su sueño podía servirle a su amigo. - Hola Brito, cómo has estado?, saludó amablemente Juan al cabrito. - Buenos días, Juan, -contestó Brito-, aquí me encuentro tratando de agrandar mi fuerza física, como todos los días; qué me cuentas de nuevo? - Figúrate que tuve un sueño anoche y quiero contártelo, a ver qué piensas: Estaba volando por los campos de trigo, cuando un viento fuerte me hizo cambiar el rumbo y terminé posándome en un árbol grande y frondoso que me protegiera del aire… Ahí escuché el murmullo de las hojas, como en voz baja, que me decían que te pidiera a ti, Brito, que estuvieras más atento a tu corazón, a tus sentimientos y a tus pensamientos… que dejaras de jugar tanto y que le pusieras más atención a las voces que escuchas en tu mente! Sabes a qué me refiero? Brito se asombró un poco por este comentario tan inusual del Búho, y pensó que Juan sí tenía razón en que sentía una vocecita en su cabeza cuando no estaba entrenando, pero que no le ponía cuidado porque no quería que alguien pensara que estaba loco!, y entonces le respondió: - Pues ahora que lo dices, yo sí escucho una voz interior que me dice algo, pero me molesta un poco, y prefiero pensar en otras cosas, como en mi ejercicio, en mi preparación de mi defensa personal, y en jugar y correr para divertirme. Y qué te dicen esas voces? – pregunta el Búho. - No es como una frase particular, es más parecido a un pensamiento que me indica que debo quedarme más tranquilo, que no debo pensar tanto en mi cuerpo, que no debo atacar a los demás seres, que no debo tener sentimientos de violencia… Pero yo no escucho esa voz porque en la granja tenemos muchos peligros, y si uno no está preparado para defenderse, entonces podemos morir… como cuando se meten los zorros y se comen algunas gallinas; o cuando las serpientes atacan a las vacas cuando están pastando… así que para eso entreno tanto! Juan se quedó pensando que tenía razón; que definitivamente hay situaciones en las cuáles hay que tomar acciones defensivas… pero atinó decirle esto: - Sí, tienes razón Brito; mira que esa vocecita no está tratando de evitar que te entrenes para defender la granja, sino que pueda ser que tengas algunos pensamientos de violencia y no deberías tenerlos; porque tú te la pasas golpeando los troncos de los árboles, y las cercas todo el día… es como si quisieras acabarlos a topes con tus cuernos, y entonces pienso que puede ser que algo en el fondo te molesta, no crees? Brito le dijo: - A mí me da rabia que los animales salvajes maten a nuestros amigos de la granja, y en cada palo que voy a golpear imagino a un zorro y le doy con fuerza!... pero si no es así, entonces cómo entreno? - Pues sí te entiendo; -respondió Juan-, pero cada vez que tengas algún resentimiento, algún pensamiento de ira, rabia o malestar contra alguien tienes que concentrarte y tratar de dejar de lado ese sentimiento feo, esa infelicidad que te causan esos animales; para dejar de pensar mal de ellos, debes ponerte en su lugar y reflexionar que ellos se comen las gallinas porque no tienen las facilidades que tú tienes para alimentarte; aquí te traen agua y comida, medicamentos y vacunas, y tú no debes que pasar hambre ni frío porque tienes un establo donde dormir… ellos, en cambio, pues duermen en cuevas, buscan su alimento cazando, y cuando no encuentran nada, tienen que exponerse a que los humanos los maten para evitar que se coman las aves del corral. La vida no es tan fácil para ellos. - Pero cómo hago para dejar de pensar en eso?... Yo ahora sí los entiendo un poco más que tienen que sobrevivir, pero por qué matando a mis amiguitas? Y el Búho contestó: - Lo primero es pensar que no lo hacen por maldad; si tú crees que ellos son malos, entonces empezarás tratando de evitar esas ideas; cuando sientas que una zorra es mala y hace daño, pues mira que tiene que alimentar a sus hijos, y que si en el bosque no encontró algo para llevarles, tiene que entrar a la granja. Así que lo más sencillo para quitarnos esos pensamientos de que alguien es malo, es entender las razones por las cuáles hace lo que hace… Y Juan continuó diciéndole: - Cada vez que sientas que tu estómago te hierve, se mueve, por un pensamiento de esos, pues ahí sabes que tienes que dejar de pensarlo; esto es el primer paso, no apasionarte, no dejar que tu cuerpo tenga sensaciones incontrolables, no dejar que tu rabia aparezca, y se hace únicamente concentrándote bien en evitarla de tu organismo, sacándola de tu cuerpo… pero de manera mental y no física, como lo estás haciendo cuando le pegas a los troncos; así liberas tu furia, pero se puede liberar mentalmente dejando de sentirla, poniéndote en el lugar de los otros con quienes estás bravo. Esto es la primera parte de la concentración que debes tener. - En serio Juan? –preguntó Brito-, en serio que puedo dejar de sentir eso sin pegarle a las cercas? - Sí amigo, es verdad que se puede controlar la rabia así… también se controla así la tristeza, y cualquier sentimiento que te ponga mal, que te baje de nota!. Luego de poder controlar esos pensamientos malos, tienes que pensar en las cosas alegres de la vida, en las situaciones que te generen felicidad, las que te han hecho reír, las que te hacen sentir cosas agradables. Así que el segundo paso, y más importante, después de no pensar en cosas malas, es tratar de ser feliz, de ver las cosas divertidas de la vida, y verás cómo cambias tu forma de ser, y puedes seguir entrenándote, siendo fuerte, pero no vas a tener malestar ni pensamientos feos en tu cabeza. - Bueno Juan, pero tú me aseguras que esas voces se irán? - No; precisamente las voces que escuchaste, que te decían que te mantuvieras más tranquilo ahora las escucharás más claras… y empezarán a decirte cosas nuevas, al principio te dirán que te preocupes un poco más por ti mismo, por buscar tu felicidad, por mejorar tu salud, que busques una cabrita y que formes un hogar… Luego empezarán a llenarte de sentimientos de bondad hacia los demás seres de la granja; a ayudarlos de diversas maneras, y no sólo la protección que estabas ofreciendo con tu fuerza física. Verás que eso sucederá pronto, y te sentirás muy feliz de poder ayudar a otros, sin esos sentimientos de rabia en contra de los animales salvajes que vienen por aquí. Brito se quedó más tranquilo con lo que le dijo el Búho, y empezó con una respiración profunda, cerrar sus ojos, abrir su mente, concentrarse en las voces que escucha mentalmente, y empezar a dejar de lado los sentimientos feos de ira, o miedo que pudiera tener en cada momento! Juan vió al cabrito concentrado, iniciando su nueva vida, y voló sin despedirse para no interrumpir este nuevo ejercicio de Brito… junio/2008 |
Brito, el cabrito (1)
Juan, el Búho
Mamá con cabritos (2)
Cabrita y gatito (3)
Cabra montés (4)
Una cabrita (5)
Otro cabrito (6) |
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