Paca, la Vaca
Lista de cuentos

Estaba Paca la Vaca, junto con todas sus compañeras en un gran potrero, rumiando su comida, que consiste en masticar y tragar la comida, luego de un rato devuelve ese alimento a la boca para agregarles más saliva, masticarlos un poco más, y que sean comidos ahora sí completamente; para esto las vacas, ovejas, cabras, llamas y vicuñas tienen varios estómagos donde van descomponiendo la comida y obteniendo diversos tipos de nutrientes necesarios para obtener su energía.

Llegó una gran tormenta con rayos y truenos, y desgraciadamente un relámpago cayó en mitad del potrero donde comían, y fallecieron algunas vacas y terneritos; y otras, entre ellas Paca, quedaron atontadas por el choque eléctrico, y un poco quemadas en su piel.

Tan pronto pasó la lluvia, se fueron acercando los jornaleros de la granja para saber lo ocurrido, y llevarse los cuerpos de los animales muertos al matadero algunos, y otros para el consumo propio en la finca. Las vaquitas quemadas fueron tratadas con algunas cremas y pomadas para que sanaran de sus heridas, y conducidas al establo para que se recuperaran.

Llegó Paca y encontró a Juan, el Búho, contando sus historias junto con los animales que estaban encerrados en el establo y de malgenio le dijo: Cállate!, que no has visto que murieron muchas de nuestras amigas y sus hijos?, y ustedes aquí divirtiéndose con esos cuentos tontos que les narras!

Juan detuvo su cuento, y se dirigió a Paca en tono cordial para no molestar más a la vaca que había perdido algunas compañeras de su hato: - Amiga, lamento la pérdida de las vacas, entiendo que estés de malgenio y dolorida por la muerte de ellas, pero es una situación normal con la que tienes que vivir, y aprender de ella algo más.

Paca NO quería oír a Juan, ni quería el consuelo ni la tristeza de nadie, y de malgenio le respondió: - Pues como a ti no se te murió nadie querido, pues no sabes lo que se siente que tus familiares y amigos mueran en un accidente tan ridículo, tan tonto, como el que ocurrió!

A lo que Juan le contestó amablemente: - A todos se nos han fallecido seres queridos, mis padres y tíos ya dejaron este mundo, algunos de mis hermanos también me dejaron hace rato, y lo que te puedo decir es que hay que comprender el por qué de la muerte, y las razones de esto… cuando tú lo entiendas, pues seguramente te dolerá cada uno de tus muertos, pero sabrás que no es el fin de la vida, y que para todo hay un propósito y una prueba que Dios establece para cada quien.

- Cómo así Juan?, preguntó la vaquita desconsolada, Dios nos envía pruebas con las muertes de nuestros familiares y amigos?

- Pues no es una prueba mala, Paquita, es que Él sabe que tienes algo que aprender, y permite que este tipo de cosas sucedan; Él en su infinita sabiduría pudo evitar el rayo y que fallecieran tus familiares y amigos, pero permitió que esto pasara ya que quiere respetar las leyes de la naturaleza que Él mismo creó: por ejemplo, las leyes físicas de cómo se forman los rayos en las nubes, y las leyes biológicas que dicen que si se permite circular cierta cantidad de electricidad por el cuerpo, inevitablemente quien recibe esa descarga eléctrica tiene que morir.

- No entiendo nada Juan… por qué Dios tiene que darme las lecciones de esta manera?; luego no me puede poner directamente ese conocimiento en mi mente, sin permitir que se mueran mis amigas?...

Y el Búho contestó: Sí, Paca, Él te podría dar ese entendimiento directamente, pero tú no lo apreciarías adecuadamente porque no te costó nada ganarlo, no hubieras invertido algo de tu tiempo en conseguirlo, y como no te costó nada pues seguramente en unos días lo olvidarías de nuevo; así que Dios permite que tú lo aprendas por ti misma, y que el sufrimiento que ahorita sientes por la falta de tus compañeras haga que tengas presente todo lo que aprendes con este suceso por más tiempo, y lo puedas compartir…

- Pero si es que yo NO he aprendido nada Juan!... qué quieres que diga para demostrarte que sólo me duele el alma de haber perdido a mis amigas!?; cero enseñanzas he recibido con este episodio!

Juan entonces procedió a demostrarle a Paca que sí había aprendido algunas cosas, pero que ella aún no las tenía presente; le preguntó: - Oye Paquita, si yo te digo que salgamos a pastar en plena lluvia torrencial con rayos y truenos vos saldrías conmigo?

- Pues claro que NO!... cómo se te ocurre!?... para que nos caiga otro rayo y nos mate?

- Sí ves Paca?, primera enseñanza obtenida: la gente se debe guarecer, que significa cubrir o escampar, de la lluvia bajo un sitio amplio y sin peligro que nos caiga un rayo!... no debería ser bajo un árbol alto, o una estructura metálica que atraiga la electricidad, porque los rayos pueden caer con más facilidad ahí.

- Bueno, Juan, tienes razón… sí aprendí una cosa… pero sólo eso!... o qué más tú crees que aprendí?. Y el búho le contestó con más preguntas: - Y qué hace el hombre con tus amigas vaquitas muertas?

– Pues se las comen!, se alimentan con ellas; lo que no pueden comerse, pues lo trituran y lo usan como abono para los sembrados, y así permiten que los vegetales que cultivan les sirva como complemento alimenticio a la carne.

El búho agregó algo adicional: sí ves? Aquí te podrás dar cuenta de algo más: la muerte de un ser vivo puede servir para el sustento de otros varios seres, en este caso humanos y vegetales; así que el fallecimiento de tus amigas permiten que los niños crezcan más fuertes y sanos si se alimentan de carne de vaca, y con los nutrientes adicionales que les dan las verduras que se siembran en las fincas.

Paca extrañada que nunca había caído en cuenta de este hecho, por tratar de cuestionar o minimizar el aprendizaje preguntó a Juan: - Y si un hombre se muere, que lo entierran en un ataúd, y no sirve para alimentar más personas y abonar la tierra, entonces cuál es la ganancia de esa muerte?... Juan sonrió entendiendo el objetivo de esta pregunta y dijo:

- Pues, primero, no todos los humanos comen carne de vaca o de algún animal muerto; algunos de ellos son vegetarianos y obtienen los nutrientes de la carne con otro tipo de vegetales y productos alimenticios; pero sé a lo que te refieres, y para el ser humano, el cuerpo lo entierran por una tradición antigua que les guía en la preservación de los restos de sus seres queridos para irlos a visitar al cementerio y hablar con ellos y contarles cosas. Yo, Juan el Búho, creo que no hay necesidad de enterrarlos, sino podrían cremarlos y esparcir sus cenizas al viento, o con ellas que sirvan para abonar un árbol que planten en nombre del fallecido; y recordar que el espíritu, el alma de las personas, es inmortal y cada espíritu podría escuchar y saber de sus familiares desde el lugar donde se encuentran; así que la ganancia de enterrar el cuerpo pueda ser sólo el recuerdo de esa persona especial, y tengan presente los momentos de felicidad y dicha que tuvieron a su lado.

- Bueno Juan, van dos cosas que veo que he aprendido: sobre el peligro de los rayos, y sobre la utilidad de un cuerpo muerto, o inerte como también se dice. Habrá algo más adicional a eso?

- Claro que sí Paquita; si te pregunto por el dolor que experimentaste en ese momento de las muertes, qué me dirías? – Pues Juan, te cuento que el dolor de la quemadura fue muy duro, y quedé como atontada con el golpe del rayo!

- Ah, sí… es importante el dolor físico de tu piel quemada, pero me refiero más al dolor interno, al sentimiento que tuviste cuando te diste cuenta que fallecieron las vaquitas… - le volvió a preguntar Juan para que Paca pensara aún más en lo sucedido…

- Pues lo primero fue como la falta que me iban a hacer, que yo con ellas charlaba mientras nos ordeñaban, que les ayudaba a cuidar sus terneritos cuando ellas estaban en vacunación; principalmente lo que sentí fue que no podría hacer nada más sin ellas, que ellas eran mi apoyo y mi sentido de vida; todo esto lo dijo Paca casi llorando, y Juan le volvió a preguntar:

- Y entonces como ellas murieron, tú ya no vas a ayudar a cuidar los terneritos de tus amigas que están a tu lado?, ya no vas a hablar con nadie mientras es la hora del ordeño?, no vas a acompañarlas en el prado en los días soleados?

- Y Paca se dio cuenta de algo que aún no había comprendido: ella seguía viva, y tenía que esforzarse igual, o aún más, por los terneritos que habían quedado huérfanos, y por las amigas y los hijos de ellas que seguían estando vivas. Además, Paca aún no se había casado, pero sí quería tener sus propias vaquitas hijas, y verlas empezar a caminar, a dar sus primeras vueltas por los potreros, acompañarlas a pastar en las montañas lejanas en época de intenso verano donde los prados estuvieran más verdes; también quería que sus hijas aprendieran los cuentos que Juan el Búho relataba frecuentemente en la granja!... algunos eran cuentos divertidos, otros tenían enseñanzas profundas, y Paca quería que sus terneritos escucharan y pusieran en práctica lo que oían de Juan…

Entonces le dijo a Juan: Todo esto me ha enseñado que estamos aquí para servir a nuestros amigos y conocidos, inclusive a los humanos que viven en las ciudades y comen de nuestra carne; y aunque sucedan muertes de nuestros padres o hijos, si seguimos viviendo tenemos que dar todo de sí mismas para ayudarnos unos a otros a ser mejores cada día; por ejemplo las vacas y otros animalitos, servimos a los hombres con alimento y abrigo, de nosotros hacen también trajes y zapatos, y abono para las plantas. Cada uno tiene una misión en la vida, y no podemos detenernos si alguien querido nuestro fallece, debemos seguir aún con más empeño en hacer cada vez mejor nuestro trabajo o labor, y ese será nuestro homenaje para recordar a ese ser querido que falleció. Gracias Juan!, realmente Dios nos deja lecciones un poco dolorosas pero que nos permiten aprender cada día para ser mejores seres y ayudar a los demás.

Juan se devolvió con el grupo de animales con el que estaba cuando fue interrumpido, y terminó su cuento que estaba narrando. Todos se divirtieron mucho con las historias del búho, inclusive Paca, la vaca.

Siguiente cuento...

Paca, la vaca
Paca, la Vaca (1)





Tormenta eléctrica (2)




Juan, el Búho
Juan, el Búho





Paca pastando (3)





Una amiga de Paca
y su ternero (4)





Algunas vaquitas (5)





Vacas bebiendo agua (6)





Más vaquitas (7)





Vaquita comiendo (8)





Posa para una foto (9)





Aún más vaquitas (10)





Otra vaca con su ternero (11)





Contáctanos: juan.el.buho@hotmail.com

Fuente de las imágenes tomadas de otras web
(1) http://chiscos.net/almacen/lim/los%20animales1/vaca.gif
(2) http://bexhuff.com/files/images/dry-lightning.jpg
(3) http://www.shanaburg.com/blog/wp-content/uploads/2008/07/cow-grazing2.jpg
(4) http://www.mascotas.org/wp-content/uploads/cow-calf-afterbirth.jpg
(5)
(6) http://farm1.static.flickr.com/31/66233631_2c96d5d742.jpg
(7) http://blogs.que.es/blogfiles/zenda-caballero/merge_vaca_leche_destanada5.jpg
(8) http://www.legox.com/wp-content/uploads/2009/01/vaca1.jpg
(9) http://2.bp.blogspot.com/_yIfCqq9utCU/SfFNk--ntUI/AAAAAAAAAMI/_xxkMH5-7pM/s400/vaca.jpeg
(10) http://files.nireblog.com/blogs3/derivadoslacteos/files/vacas-locas.jpg
(11) http://farm2.static.flickr.com/1253/1110921864_f6d7d6dde4.jpg

Nota: Siéntete libre de copiar y distribuir todos los cuentos y narraciones de Juan, El Búho. Están a disposición de quien quiera leerlos y utilizarlo para los fines que considere pertinentes.